Referente al caso de los cacahuetes, establece la superioridad del costeo directo sobre el costeo por absorción para la toma de decisiones operativas. La evaluación gerencial debe centrarse en el Margen de Contribución, que se define por la diferencia entre los ingresos por ventas y los costos variables del producto. La lección fundamental es que las grandes partidas de gastos de infraestructura, como el alquiler o los sueldos de supervisión, constituyen costos fijos que son irrelevantes o costos hundidos en el contexto de esta decisión marginal. Estos costos no se modifican al producir o dejar de producir una línea. Por el contrario, la asignación de gastos generales un proceso conocido como prorrateo genera una distorsión de la rentabilidad real, lo cual lleva a la conclusión errónea de una pérdida. En realidad, la actividad genera una contribución marginal positiva que es esencial para absorber mejor los costos fijos existentes de toda la empresa. Eliminar un producto que aporta valor provocaría que la carga de esos costos fijos se transfiera y sobrecargue al resto de las actividades, lo que inevitablemente empeoraría la rentabilidad global del negocio.
Referencias
Horngren, C., Datar, S., & Rajan, M. (2012). Contabilidad de costos. Un enfoque gerencial. México: PEARSON EDUCACIÓN.