El flujo de caja relevante o incremental corresponde a aquellos ingresos y egresos que cambian directamente como consecuencia de aceptar o rechazar un proyecto. Para determinarlo, los criterios principales son: incluir únicamente los flujos diferenciales, considerar los costos y beneficios futuros (nunca los históricos o hundidos), incorporar los efectos tributarios, y evaluar el valor residual y el capital de trabajo asociado al proyecto. También deben excluirse costos comprometidos que no varían con la decisión y asignaciones arbitrarias que no representan desembolsos reales.
Su importancia radica en que permite medir con precisión el valor económico agregado de un proyecto, evitando decisiones basadas en información distorsionada. Al enfocarse en los flujos realmente afectados por la decisión, la empresa puede estimar correctamente indicadores como el VAN y la TIR, mejorando la calidad de sus decisiones financieras.
Referencia:
Ross, S., Westerfield, R., & Jordan, B. (2018). Fundamentos de Finanzas Corporativas. McGraw-Hill.