La determinación social de la salud permite comprender que las condiciones en las que vive una población —trabajo, vivienda, acceso al agua, educación y servicios que influyen directamente en su bienestar. Como señala Breilh (2013), la salud es el resultado de procesos sociales que generan desigualdades y distribuyen riesgos de manera desigual. Por eso, no todos los grupos enfrentan las mismas posibilidades de enfermar.
Alcance de la epidemiología críticaLa epidemiología crítica busca ir más allá de describir enfermedades y se centra en analizar las causas estructurales que las originan. Su alcance incluye estudiar cómo el modelo económico, el entorno y las relaciones de poder determinan la salud colectiva. Autores como Krieger (2011) sostienen que la distribución de la enfermedad refleja la distribución del poder y los recursos en una sociedad, lo que coincide con este enfoque.
Cómo interviene la determinación social en la salud
La determinación social se expresa en la vida diaria: acceso a agua segura, alimentación, empleo estable, movilidad, niveles de estrés y educación. Estas condiciones moldean comportamientos y posibilidades reales de autocuidado. Considero que mejorar la salud de la población implica transformar estas desigualdades estructurales, no solo promover cambios individuales.
Factores individuales y sociales vinculados al nivel socioeconómico
Entre los factores individuales se destacan la alimentación, el descanso, el ejercicio y la gestión del estrés. Sin embargo, están condicionados por factores sociales como el ingreso, servicios básicos, calidad de la vivienda, disponibilidad de alimentos saludables y acceso al sistema de salud. Por eso, el nivel socioeconómico influye directamente en la exposición al riesgo.
Ejemplo: Puedo tomar como ejemplo de determinación social en varias comunas rurales de Santa Elena donde el acceso al agua potable no está garantizado, y muchas familias dependen del agua de pozo. Aunque esta agua es utilizada por necesidad para la preparación de alimentos y el aseo diario, no siempre cumple con estándares de calidad. Estas condiciones han contribuido a la presencia recurrente de enfermedades gastrointestinales, dermatitis y problemas asociados al consumo de agua con altos niveles de sales o contaminación biológica.
Este ejemplo deja claro que las familias no eligen consumir agua de pozo porque quieren, sino porque las condiciones estructurales del territorio, históricamente olvidado en inversión pública, las obligan a adaptarse. Aquí la epidemiología crítica permite comprender que el problema no es “mala higiene” individual, sino la ausencia de políticas que garanticen acceso equitativo a servicios básicos.
Políticas públicas para reducir inequidades
Para disminuir estas brechas se requieren políticas que garanticen:
- acceso universal a agua potable y saneamiento, especialmente en áreas rurales;
- fortalecimiento del primer nivel de atención con enfoque comunitario;
- mejora de las condiciones laborales;
- inversión en infraestructura básica;
- participación comunitaria en la toma de decisiones.
- Promover políticas urbanas que reduzcan la segregación territorial, pues la ubicación geográfica también determina el acceso a oportunidades.
Estas acciones permiten intervenir causas profundas y avanzar hacia una sociedad más equitativa.
Referencia
Breilh, J. (2013). Epidemiología crítica: ciencia emancipadora e interculturalidad. Buenos Aires: Lugar Editorial.
Krieger, N. (2011). Epidemiology and the people's health: Theory and context. Oxford University Press.
Organización Mundial de la Salud. (2008). Subsanar las desigualdades en una generación: Alcanzar la equidad sanitaria actuando sobre los determinantes sociales de la salud. OMS.