1. ¿Cuál es la solución más simple para evitar el aumento de la incidencia de la miopía?
La solución más simple seria aumentar el tiempo que los niños pasan al aire libre, lo que significa dedicar diariamente tiempo de actividades al aire libre, en plena luz diurna, especialmente en la infancia que son las etapas tempranas de la visión, con lo cual se reduce la probabilidad de que desarrollen miopía.
2. ¿Cuáles son las medidas de salud pública recomendadas para disminuir la “epidemia” de miopía que no exigen cambios en el comportamiento infantil?
Algunas de las intervenciones de salud pública para disminuir la epidemia de miopía sería integrar en los colegios horarios obligatorios de tiempo al aire libre, como aumentar más 1 hora de recreo o clases al aire libre, convertirlo en parte rutinaria del día escolar.
Realizar tamizaje visual regular en escolares para detectar errores refractivos temprano de modo que de la mano con la prevención, se identifiquen niños en riesgo o con miopía inicial, esto permitirá la intervención temprana preventiva o correctiva.
Incorporar normativas urbanísticas y de diseño de espacios públicos, como asegurar acceso a zonas verdes, parques, espacios al aire libre para niños, de forma que vivir en ciudades no implique vivir en interiores todo el tiempo.
3. ¿Cuáles son las hipótesis de por qué el aire libre mejora la visión?
Las principales hipótesis son una Iluminación intensa o luz diurna en donde la exposición a luz natural brillante que es mucho más intensa que la iluminación interior, estimula la retina a liberar ciertos neurotransmisores, especialmente dopamina, que actuaría como señal inhibidora del alargamiento axial del ojo, disminuyendo la miopía.
Otra hipótesis es la estimulación visual diversa y distante, al aire libre, los ojos tienen que enfocar a múltiples distancias de lejos, medio, cerca, lo que favorece un desarrollo ocular más equitativo, evitando la sobrecarga de enfoque cercano prolongado
4. ¿En qué consistió el programa todos los días 120 en Taiwán?
El programa fue una política pública implementada en Taiwán desde septiembre de 2010, que obligó a las escuelas primarias a dedicar 120 minutos diarios de actividades al aire libre para sus estudiantes, con el objetivo de prevenir la miopía.
Los resultados fueron notables: tras décadas de aumento sostenido en la prevalencia de visión reducida, luego de la intervención la tendencia se invirtió, entre 2012 y 2015 la prevalencia de agudeza visual reducida disminuyó.
Este programa demostró que una intervención relativamente simple, institucionalizada a nivel escolar, puede tener un impacto amplio de salud pública.