Los procesos de selección deben contar en su fase inicial con un levantamiento o definición del perfil del cargo. Esta actividad es la guía que permitirá alinear las competencias, responsabilidades, y resultados esperados con los objetivos estratégicos de la organización. Tal como menciona Chiavenato (2017), una definición adecuada o estructurada de un perfil, permite alinear la estrategia empresarial y la gestión del talento humano, ya que se logra identificar aquellas capacidades requeridas para aportar valor al negocio. Así pues, cada decisión alcanzada durante los procesos de selección deja de basarse en percepciones para pasar a ser criterios objetivos conforme a la información levantada.
Adicionalmente, la definición de un perfil será la base para futuras evaluaciones de desempeño e identificación de posibles oportunidades de mejora. Robbins (2004) menciona que, las evaluaciones de desempeño deben provenir de las funciones y competencias definidas en el perfil. Esto permitirá medir con eficiencia los resultados esperados y detectar posibles áreas en las que el candidato o el colaborador necesite desarrollo.
En conclusión, la definición de un perfil facilita el proceso de selección al lograr que se definan requisitos medibles, mejorando la objetividad del proceso y garantizando que el candidato cumpla con las necesidades reales de la vacante.
Referencias
Chiavenato, I. (2017). Administración de recursos humanos: el capital humano de las organizaciones.
Robbins, S. P. (2004). Comportamiento organizacional. Pearson Educación.