La distribución de los costos indirectos es clave para asignar correctamente aquellos costos que no pueden identificarse de manera directa con un producto o servicio, como los arriendos, servicios básicos, depreciación o mantenimiento. Entre las principales ventajas, destaca que permite obtener costos más completos y representativos. Al asignar estos costos mediante matrices de asignación (por matrices de ventas, horas de mano de obra, horas-máquina, volumen de producción, etc) la empresa logra una mayor precisión en el costo unitario y, por tanto, una mejor evaluación de rentabilidad (Horngren et al., 2012). Esto también contribuye a una mejor toma de decisiones, especialmente en fijación de precios y eliminación o mejora de líneas de productos (Hansen & Mowen, 2015).
Una de las desventajas es el grado de arbitrariedad en caso de seleccionar matrices de asignación inadecuadas, ya que se puede generar una mala representación del consumo real de recursos, distorsionando los costos y llevando a decisiones incorrectas (Polimeni et al., 1994). Además, mientras más compleja sea la estructura productiva, más difícil y costoso es mantener un sistema preciso de asignación.
En decir, la distribución de costos indirectos es fundamental para una contabilidad de costos precisa, pero su utilidad depende plenamente de la correcta elección de criterios de reparto y del nivel de detalle que la empresa esté dispuesta a gestionar.
Referencias
Hansen, D. R., & Mowen, M. M. (2015). Administración de costos: Contabilidad y control (5.ª ed.). Cengage Learning.
Horngren, C. T., Datar, S. M., & Rajan, M. V. (2012). Contabilidad de costos: Un enfoque gerencial (14.ª ed.). Pearson Educación.
Polimeni, R. S., Fabozzi, F. J., & Adelberg, A. H. (1994). Contabilidad de costos. McGraw-Hill.