La distribución de los costos indirectos hacia productos o servicios es un proceso importante para que las empresas conozcan con mayor claridad cuánto realmente les cuesta operar.
Horngren, Datar y Rajan (2021) explican que asignar estos costos permite obtener valores más completos y precisos, ya que incluye recursos que no pueden identificarse de manera directa, además de ayudar en decisiones como fijación de precios y cálculo de rentabilidad.
Por su parte, Kaplan y Anderson (2007) señalan que este proceso también facilita entender qué actividades consumen más recursos, lo que ayuda a detectar tareas que no aportan valor y a distribuir los costos de forma más justa cuando los productos tienen diferentes niveles de complejidad.
De igual forma, Hansen y Mowen (2015) indican que asignar los costos indirectos contribuye a mejorar la planeación y los presupuestos, ya que muestra dónde se utilizan realmente los recursos dentro de la empresa.
Sin embargo, todos los autores coinciden en que, si la distribución se hace de forma incorrecta o se eligen mal los criterios de asignación, los resultados pueden ser engañosos y llevar a decisiones equivocadas. Por eso, es fundamental elegir adecuadamente los drivers y contar con información confiable para realizar este proceso.
Hansen, D. R., & Mowen, M. M. (2015). Cost management: Accounting and control (6th ed.). Cengage Learning.
Horngren, C. T., Datar, S. M., & Rajan, M. V. (2021). Cost accounting: A managerial emphasis (17th ed.). Pearson.
Kaplan, R. S., & Anderson, S. R. (2007). Time-driven activity-based costing: A simpler and more powerful path to higher profits. Harvard Business School Press.