El sistema de costos ABC es una herramienta aplicada con la que las organizaciones están cada vez más obligadas a trabajar, donde deben asignar los costos indirectos más cerca de donde realmente necesitan que se gasten esas actividades.
A diferencia de los enfoques clásicos que asignan costos indirectos utilizando bases de asignación de costos ampliamente definidas, ABC describe actividades y carga costos en función de cuánto cada producto, cliente o proceso consume estas actividades. Kaplan y Cooper (1998) afirman que este enfoque ofrece costos más realistas y mejora la toma de decisiones estratégicas. Sin embargo, uno de los mayores beneficios de ABC es que proporciona una imagen clara de lo que está o no agregando valor, lo que permite la eliminación de esfuerzos desperdiciados y la revisión de la arquitectura operativa.
Horngren, Datar y Rajan (2021) enfatizan la importancia de ABC como un conocimiento e información más detallados que ayudan a las empresas a evaluar la rentabilidad a través de medidas basadas en productos, canales o clientes; útil para cualquier negocio con alta diversidad de líneas y/o operaciones complicadas.
Además, ABC potencia la planificación estratégica, proporcionando una mejor base para la fijación de precios, la mezcla de productos, las decisiones de inversión y la planificación de recursos. Sin embargo, el problema es que la implementación de ABC también es desafiante.
En el sistema, sus principales desventajas son la complejidad y el alto costo de implementación porque se debe recopilar datos detallados sobre todas las actividades y los impulsores de costos.
Garrison, Noreen y Brewer (2020) también reconocen que la actualización del sistema es continua a medida que las actividades cambian con la dinámica operativa. No solo se dice que ABC es más desafiante, sino que la resistencia organizacional también puede generarse por el cambio a nivel organizacional que puede ocurrir si ABC (especialmente si desafía preguntas de prácticas pasadas o saca a la luz deficiencias previamente oscurecidas por métodos anticuados o ineficiencia.
Por la misma razón, sin embargo, no todas las organizaciones (especialmente aquellas con jerarquías simples o mínima variabilidad en los procedimientos) encuentran rentable su implementación.
Para resumir, el costeo ABC puede ser un arma instrumental que mejora la precisión de los precios para hacer que el costeo sea preciso, el proceso eficiente y mejora la toma de decisiones. Pero esto no es efectivo sin la madurez de la estructura organizativa, la confiabilidad de la información y la disposición gerencial para poner en acción los hallazgos. Debe evaluarse sopesando el costo, la complejidad y los beneficios estratégicos previstos cuando se implementa.
Referencias.
Garrison, R.H., Noreen, E.W. & Brewer, P. C. (2020). Contabilidad Gerencial. McGraw-Hill. Horngren, C.T., Datar, S. M., & Rajan, M. V. (2021). Contabilidad de Costos: Un Énfasis Gerencial. Pearson. Kaplan, R. S., & Cooper, R. (1998). Cost & Effect: Using Integrated Cost Systems to Drive Profitability and Performance. Harvard Business School Press.