La derivación oportuna al servicio de psicooncología es esencial porque los pacientes con cáncer no solo enfrentan consecuencias físicas, sino también un fuerte impacto emocional. Hernández (2013) menciona que una gran parte de ellos presenta síntomas psicológicos significativos, por lo que intervenir a tiempo ayuda a disminuir el malestar, mejorar la adherencia al tratamiento y favorecer un afrontamiento más saludable. Desde una mirada humanista, el psicooncólogo acompaña al paciente desde su vivencia personal, valida sus emociones y le ayuda a conservar su autonomía y dignidad durante el proceso oncológico.
¿Cuál puede ser la actuación del psicooncólogo en este caso?
En este caso, la primera acción del psicooncólogo debería
orientarse a generar un ambiente seguro y de confianza. La falta de contacto
visual, los rasgos desadaptativos y la resistencia a la intervención pueden
comprenderse como defensas ante el miedo y la incertidumbre que atraviesa la
paciente. Desde el humanismo, es fundamental ofrecer una escucha empática y sin
juicios, permitiendo que exprese sus preocupaciones, su ansiedad y sus
pensamientos sobre el futuro.
Meyerowitz (citado en Navas et al., 2007) señala que el cáncer afecta la vida emocional, psicosocial y cognitiva del paciente, dimensiones que en este caso también se ven comprometidas. Por eso, la intervención inicial debe centrarse en la contención, la clarificación de temores y el fortalecimiento de recursos personales que apoyen su proceso.
La pareja también requiere atención, ya que su evitación hacia la información médica muestra altos niveles de angustia. Un abordaje adecuado ayudaría a disminuir esa evitación, mejorar la comunicación y fortalecer su papel como soporte emocional para la paciente.
Tipo de intervención para el caso
La intervención más adecuada sería una intervención humanista-integral, orientada a (Zelaza et al., 2020):
Desde el enfoque humanista, la intervención no se limita a
reducir síntomas, sino a acompañar a la persona en su experiencia, buscando que
encuentre equilibrio emocional y una relación más compasiva consigo misma y con
su enfermedad. Esto coincide con lo planteado por Hernández (2013), quien
señala que la atención psicológica temprana favorece una mejor calidad de vida
y un proceso clínico más estable.
Bibliografia
Hernández, Manuel, y Cruzado, Juan Antonio. (2013). La atención psicológica a pacientes con cáncer: de la evaluación al tratamiento. Clínica y Salud, 24(1), 1-9. https://dx.doi.org/10.5093/cl2013a1
Navas, Carmen, Villegas, Hyxia, Hurtado, Ricardo, y Zapata, Eliana. (2007). Programa de intervención psicoeducativo para el apoyo del paciente con cáncer. Revista Venezolana de Oncología, 19(1), 84-93. Recuperado en 06 de diciembre de 2025, de http://ve.scielo.org/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0798-05822007000100012&lng=es&tlng=es.
Zelaya-Rivas, Susana. (2020). Intervenciones psicológicas en el tratamiento de la ansiedad en personas con cáncer de mama: un metaanálisis. Actualidades en Psicología , 34 (128), 121-141. https://dx.doi.org/10.15517/ap.v34i128.34857
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