Utilizar diferentes grados de apalancamiento financiero implica un balance entre el riesgo y la rentabilidad. Un grado moderado de endeudamiento puede aumentar el rendimiento sobre el capital propio (ROE) y crear beneficios fiscales a partir de la deducibilidad de los intereses, lo que ayuda a generar valor en las empresas (Brealey et al., 2020). No obstante, el apalancamiento elevado aumenta la exposición al riesgo financiero, disminuye la flexibilidad en las operaciones y hace que sea más probable que se produzca insolvencia cuando ocurren cambios en los flujos de caja o suben las tasas de interés. Además, en situaciones de incertidumbre económica, una deuda excesiva puede agravar las consecuencias de las crisis financieras y comprometer la estabilidad y la continuidad del negocio (Gennaioli et al., 2020). Por lo tanto, para determinar el nivel adecuado de apalancamiento se deben tener en cuenta la estructura de ingresos, las condiciones macroeconómicas y la capacidad de gestionar el riesgo, sobre todo en compañías con una alta inestabilidad financiera.
Referencias:
Brealey, R. A., Myers, S. C., & Allen, F. (2020). Principles of corporate finance (13th ed.). McGraw-Hill Education.
Gennaioli, N., Shleifer, A., & Vishny, R. (2020). A crisis of beliefs: Investor psychology and financial fragility. Princeton University Press.