La metodología Lean Startup, desarrollada por Eric Ries, es una estrategia que promueve el desarrollo ágil de productos, basada en la validación continua de ideas a través de experimentos y feedback real del mercado, su enfoque se centra en la creación de productos mínimos viables, que permiten lanzar rápidamente una versión inicial del producto para probar su viabilidad antes de realizar inversiones significativas en su desarrollo. El ciclo Construir – Medir – Aprender es clave en Lean Startup, ya que impulsa a los emprendedores a obtener datos concretos y a adaptarse rápidamente a los resultados obtenidos.
Una de las principales ventajas de esta metodología es la reducción del riesgo y la optimización de recursos, permitiendo a las empresas ajustar sus productos o servicios según las necesidades reales del mercado en lugar de depender de supuestos, sin embargo, también existen críticas sobre la posible excesiva dependencia del feedback inmediato, que puede llevar a decisiones a corto plazo que afecten la visión a largo plazo de la empresa. En conclusión, Lean Startup ofrece una poderosa herramienta para startups, pero debe ser utilizada con un equilibrio adecuado entre experimentación y visión estratégica.