Experimento

Experimento

de GUSTAVO ARQUELINO PALACIOS MIELES -
Número de respuestas: 4
¿Ustedes creen que las personas solo necesitan recompensas para integrar hábitos en su vida?

En respuesta a GUSTAVO ARQUELINO PALACIOS MIELES

Re: Experimento

de JENIFFER PAOLA VILLACíS BORJA -
Yo, creo que sí, porque buscamos recompensas de diferentes formas para lograr un objetivo, obteniendo algo favorable al final del día.
En respuesta a JENIFFER PAOLA VILLACíS BORJA

Re: Experimento

de GUSTAVO ARQUELINO PALACIOS MIELES -
Entonces, ¿no existe la generosidad cuando se incorporan hábitos para ayudar a otros? Lo digo porque sin incentivo no se aprende una praxia, ¿o sí?
(ojalá alguien más se anime a responder junto a Jeniffer).
En respuesta a GUSTAVO ARQUELINO PALACIOS MIELES

Re: Experimento

de CAROLINA LIZETH BOSQUEZ GUERRA -
Resulta aún más claro que los hábitos no se sostienen únicamente por recompensas individuales, sino que se construyen dentro de entramados sociales cargados de significados, normas y valores compartidos. Las personas aprenden y repiten prácticas porque estas les permiten pertenecer, ser reconocidas y mantener vínculos con otros. Un hábito se vuelve estable cuando es validado por el grupo y se integra a la cultura cotidiana, más que por el beneficio inmediato que pueda ofrecer. Muchas conductas persisten porque expresan identidad colectiva, tradición o coherencia con el entorno social en el que se vive. Cuando el contexto refuerza simbólicamente una práctica, esta se interioriza con mayor profundidad, mientras que las recompensas aisladas pierden fuerza si no dialogan con la realidad social. Así, los hábitos no son solo decisiones individuales, sino construcciones compartidas que se encarnan en la vida diaria y en la cultura.
En respuesta a CAROLINA LIZETH BOSQUEZ GUERRA

Re: Experimento

de GUSTAVO ARQUELINO PALACIOS MIELES -
Me hiciste recordar de hábitos sociales que en Japón son bien vistos en contraste con los nuestros, y viceversa. Por ejemplo, comer en la calle en Ecuador no sería cuestionado ni de broma pero en Japón más de una persona te vería con malos ojos, reprobración e incluso podrían llamarte la atención. O que en Ecuador no nos hagamos problema si llegan a nuestro cumpleaños amigos queridos que aparecen de sorpresa incluso sin haber estado en la lista de invitados; no así por ejemplo en Canadá, Alemania o Japón donde podrían enojarse por esta falta de respeto. Frases nuestras como "donde entran tres entran cinco" o "échale más agua al caldo" nos hace pensar cómo la sociedad llega a concensos para buscar el bienestar común. Te recomiendo Cognitive Gadgets: The Cultural Evolution of Thinking, de la autora Cecilia Heyes donde comenta cómo las sociedades incluso nos leemos la mente y predecimos el futuro porque entendemos las dinámicas que hemos construido.