El apalancamiento se ha convertido en una herramienta muy importante para la gestión y control financiero, con el fin de mejorar los resultados a partir del uso de costos fijos o mediante financiamiento externo.
De esta manera tenemos el apalancamiento operativo, es en el cual se utiliza los costos fijos, es decir la estructura de costos que mantiene la empresa, una de las ventajas de este mecanismo de apalancamiento es que al mantener una gran cantidad de costos fijos permitirá que ante un aumento de las ventas (más unidades producidas), las utilidades crecerán en mayor proporción, y de igual forma aquí radica su desventaja ya que si las ventas disminuyen ocasionaría pérdidas ante ese nivel grande de costos fijos, ya que menos unidades producidas asumirían todos esos costos, lo que ocasionaría un riesgo operativo alto para la empresa.
Por otro lado, tenemos el apalancamiento financiero, que es prácticamente cuando se utiliza la deuda para incrementar la inversión de la empresa, aquí tenemos tres tipos de apalancamientos el alto, medio y bajo. Este tipo de apalancamiento su ventaja es que permite amplificar las ganancias ya que con una inversión pequeña se puede posicionar dentro del mercado, sin embargo, cuando se utiliza niveles altos de apalancamiento la pérdida se puede incrementar debido a que el rendimiento no fue el esperado de la inversión ya que este sería menor al costo de la deuda. Según Ross, Westerfield y Jordan, “el apalancamiento incrementa la variabilidad de los rendimientos, lo que implica mayores beneficios potenciales, pero también un mayor nivel de riesgo” (Ross, Westerfield y Jordan, Finanzas corporativas).
De esta manera podemos decir, que una correcta administración y gestión del apalancamiento es útil, pero un exceso en lo mismo, puede comprometer la estabilidad de la economía de la empresa.
Referencias:
Ross, S. A., Westerfield, R. W. y Jordan, B. D. (2018). Finanzas corporativas. McGraw-Hill Educación.