En las prácticas actuales lo que se debe es identificar brechas entre lo que la organización hace hoy (cómo mide, decide y controla) y lo que debería hacer para elevar rentabilidad, eficiencia y control del riesgo. En la práctica, esas oportunidades suelen concentrarse en tres frentes:
1. Calidad de la información
Fortalecer la utilidad gerencial de los reportes: segmentar por líneas de producto, canal, cliente y centro de responsabilidad; separar costos fijos vs. variables; y distinguir costos controlables de los no controlables. Esto permite decisiones más claras sobre precios, mezcla de ventas, eliminación/expansión de líneas y eficiencia operativa (Horngren, Datar & Rajan, 2015).
2. Diseño de costos y medición del desempeño
Algunas empresas encuentran oportunidades al alinear medición y estrategia: no basta con cumplir, sino se requiere un sistema que conecte costos, márgenes y procesos con objetivos estratégicos, usando indicadores financieros y no financieros (calidad, tiempos, servicio) para evitar malas decisiones de corto plazo. (Kaplan & Norton, 1996).
3. Disciplina de planeación y control
Una práctica mejorable frecuente es pasar de presupuestos rígidos a enfoques más dinámicos y a un análisis sistemático, para que el control no sea solo “explicar diferencias” sino activar decisiones correctivas con responsables, plazos y aprendizajes (Horngren et al., 2015). Además, reforzar el control interno sobre datos maestros, criterios de capitalización, inventarios y reconocimiento de ingresos mejora la confiabilidad de la información que alimenta las decisiones (Drury, 2018).
Referencias bibliográficas
- Drury, C. (2018). Management and Cost Accounting (10th ed.). Cengage Learning.
- Horngren, C. T., Datar, S. M., & Rajan, M. V. (2015). Cost Accounting: A Managerial Emphasis (15th ed.). Pearson.
- Kaplan, R. S., & Anderson, S. R. (2007). Time-Driven Activity-Based Costing: A Simpler and More Powerful Path to Higher Profits. Harvard Business Press.