El apalancamiento constituye una herramienta clave en la gestión financiera, ya que permite amplificar los resultados de la empresa, tanto positivos como negativos. El apalancamiento operativo se relaciona con la proporción de costos fijos en la estructura de costos; su principal ventaja es que, ante incrementos en las ventas, la utilidad operativa crece de manera más que proporcional. No obstante, su desventaja radica en el mayor riesgo operativo, ya que pequeñas caídas en las ventas pueden generar reducciones significativas en la utilidad, especialmente en empresas con altos costos fijos (Gitman & Zutter, 2012). Por su parte, el apalancamiento financiero se origina en el uso de deuda para financiar las operaciones, lo que permite aumentar la rentabilidad del capital propio cuando el rendimiento del negocio supera el costo de la deuda; sin embargo, incrementa el riesgo financiero debido a la obligación de cumplir con pagos de intereses independientemente del nivel de ingresos (Ross, Westerfield & Jordan, 2018). Finalmente, el apalancamiento combinado integra los efectos del apalancamiento operativo y financiero, maximizando el potencial de rentabilidad, pero también exponiendo a la empresa a un mayor nivel de riesgo total, por lo que su uso debe alinearse con la capacidad de la organización para asumir volatilidad en sus resultados y con una adecuada gestión del riesgo (Brigham & Ehrhardt, 2014).
Referencias (APA 6.ª edición):
Brigham, E. F., & Ehrhardt, M. C. (2014). Financial management: Theory and practice (14th ed.). Boston, MA: Cengage Learning.
Gitman, L. J., & Zutter, C. J. (2012). Principios de administración financiera (12.ª ed.). México: Pearson Educación.
Ross, S. A., Westerfield, R. W., & Jordan, B. D. (2018). Fundamentos de finanzas corporativas (11.ª ed.). México: McGraw-Hill.