El apalancamiento operativo, financiero y combinado influye directamente en la rentabilidad y el nivel de riesgo de una empresa. El apalancamiento operativo se origina por la presencia de altos costos fijos, lo que permite que las utilidades aumenten en mayor proporción cuando las ventas crecen; sin embargo, ante una disminución de las ventas, el impacto negativo es mayor debido a que dichos costos deben cubrirse independientemente del nivel de ingresos. Según Brigham y Daves (2013), este tipo de apalancamiento incrementa la sensibilidad de la utilidad operativa frente a cambios en el volumen de ventas.
El apalancamiento financiero se relaciona con el uso de deuda para financiar las operaciones de la empresa. Este puede mejorar el rendimiento del capital propio siempre que la rentabilidad del negocio sea superior al costo de la deuda, aunque también incrementa el riesgo financiero y la probabilidad de incumplimiento. Gitman y Zutter (2015) señalan que un nivel elevado de apalancamiento financiero amplifica tanto las ganancias como las pérdidas, afectando la estabilidad financiera en escenarios desfavorables. El apalancamiento combinado reúne ambos efectos, aumentando el riesgo total de la empresa.
El incremento de los costos fijos suele estar asociado a proyectos de expansión, como la adquisición de maquinaria o el aumento de la nómina permanente. Estas decisiones pueden generar mayores oportunidades de utilidad gracias a una mayor capacidad operativa, pero también elevan el riesgo operativo, ya que los costos fijos son difíciles de reducir ante caídas en la demanda. Además, el aumento de los costos fijos incrementa el punto de equilibrio, haciendo que la empresa requiera mayores niveles de venta para evitar pérdidas.
Bibliografía:
Brigham, E. F., & Daves, P. R. (2013). Intermediate financial management (11th ed.). Cengage Learning.
Gitman, L. J., & Zutter, C. J. (2015). Principios de administración financiera (13.ª ed.). Pearson Educación.