El apalancamiento financiero es una herramienta que puede mejorar la rentabilidad de la empresa siempre que el rendimiento de los activos sea superior al costo de la deuda. Gómez Bravo (2011) señala que el uso adecuado del financiamiento externo permite maximizar el ROE y ampliar las oportunidades de inversión. Sin embargo, un nivel elevado de endeudamiento incrementa el riesgo financiero y exige un control riguroso, ya que los costos de la deuda pueden afectar negativamente el flujo de caja (Rossini & Solís, 2017).
Por ello, el apalancamiento debe gestionarse de forma estratégica y prudente, evaluando constantemente la relación entre rentabilidad y riesgo, especialmente en contextos económicos inestables, como los de América Latina, tal como lo indican Van Horne y Wachowicz (2010).
Por ello, el apalancamiento debe gestionarse de forma estratégica y prudente, evaluando constantemente la relación entre rentabilidad y riesgo, especialmente en contextos económicos inestables, como los de América Latina, tal como lo indican Van Horne y Wachowicz (2010).