Determinar el rendimiento que el accionista requiere (Ke) es un componente clave tanto en la toma de decisiones estratégicas como en la valoración financiera. El modelo CAPM ha sido usado de manera extensiva por su sencillez y fortaleza teórica al relacionar el rendimiento esperado con el riesgo sistemático del mercado, de acuerdo a la tradición. Sin embargo, varios análisis indican que su perspectiva factorial no es suficiente en situaciones con alta volatilidad y múltiples orígenes de riesgo (Brealey, Myers & Allen, 2020).
En este contexto, la teoría de precios por arbitraje (APT) brinda una visión más sólida al incluir elementos macroeconómicos como el crecimiento económico, las tasas de interés o la inflación. Esto posibilita determinar no solo la magnitud del riesgo, sino también su fuente. Esta característica convierte al APT en una herramienta especialmente valiosa para la gestión estratégica de portafolios y la evaluación del desempeño en distintos ciclos económicos (Ross, 1976).
Asimismo, en mercados emergentes, la incorporación del riesgo país resulta indispensable para estimar un Ke coherente con la realidad económica y política. Ignorar estas primas conduce a una subvaloración del riesgo y a decisiones que pueden destruir valor a largo plazo (Damodaran, 2015). En conclusión, la validez del Ke no radica en un modelo único, sino en la capacidad del analista para integrar enfoques que reflejen adecuadamente el entorno y la estructura de capital de la empresa.
Referencias:
Brealey, R. A., Myers, S. C., & Allen, F. (2020). Principles of Corporate Finance (13th ed.). McGraw-Hill Education.
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Damodaran, A. (2015). Applied Corporate Finance. Wiley.
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Ross, S. A. (1976). The arbitrage theory of capital asset pricing. Journal of Economic Theory, 13(3), 341–360.