La intervención nutricional más importante para evitar el deterioro clínico en las cardiopatías congénitas (CC) es el tratamiento nutricional intensivo hipercalórico instaurado de forma precoz, orientado a cubrir requerimientos elevados de energía y proteínas. Se recomiendan aportes de 120–150 kcal/kg/día, pudiendo alcanzar 175–180 kcal/kg/día en casos graves con necesidad de catch-up growth, junto con un aporte proteico de 2.5–4 g/kg/día, ajustado según edad, estado clínico y riesgo nutricional.
Las CC inducen un estado hipermetabólico crónico secundario a hipoxemia, aumento del trabajo cardiaco y dificultades en la alimentación, lo que incrementa el gasto energético basal hasta 50–100 % por encima de lo normal. Esta situación favorece la aparición de desnutrición aguda y crónica, especialmente en lactantes preoperatorios, con prevalencias reportadas entre 50 y 80 %.
El soporte nutricional intensivo permite contrarrestar la llamada “falla cardiaca nutricional”, mediante el aumento de la densidad calórica sin sobrecargar el volumen. Para ello se emplean fórmulas hipercalóricas (≈1 kcal/mL), módulos lipídicos y proteínas de alto valor biológico, lo que contribuye a preservar la masa muscular magra, mejorar la respuesta inmunológica y optimizar la tolerancia quirúrgica.
Las guías y consensos clínicos recomiendan realizar tamizaje nutricional frecuente, idealmente semanal, utilizando indicadores antropométricos como peso/edad e IMC/edad, y derivar tempranamente a Unidades de Nutrición Pediátrica a los pacientes con CC hemodinámicamente significativas. La optimización nutricional preoperatoria se asocia con una reducción del 20–30 % en la morbimortalidad postquirúrgica.
Estudios observacionales han demostrado que los niños con Z-score peso/edad < −2 antes de la cirugía presentan hasta 3.5 veces más riesgo de complicaciones, mientras que el soporte enteral intensivo puede mejorar los percentiles antropométricos en un periodo de 4–6 semanas, impactando positivamente en la evolución clínica.
En conclusión, el manejo nutricional hipercalórico precoz e intensivo constituye la intervención clave para prevenir el deterioro clínico en pacientes con cardiopatías congénitas, al mejorar el estado nutricional, reducir complicaciones y favorecer mejores resultados quirúrgicos y funcionales.
Bibliografía
Joosten KFM, Hulst JM. Malnutrition in pediatric hospital patients: current issues. Nutrition. 2011;27(2):133–137.
Marino LV, Goddard E, Johnson MJ, Davies NJ. Nutritional management of children with congenital heart disease. Nutrients. 2020;12(6):1770.
Ross F, Latham GJ. Nutritional support in infants with congenital heart disease. Pediatr Anesth. 2019;29(5):434–440.
Las CC inducen un estado hipermetabólico crónico secundario a hipoxemia, aumento del trabajo cardiaco y dificultades en la alimentación, lo que incrementa el gasto energético basal hasta 50–100 % por encima de lo normal. Esta situación favorece la aparición de desnutrición aguda y crónica, especialmente en lactantes preoperatorios, con prevalencias reportadas entre 50 y 80 %.
El soporte nutricional intensivo permite contrarrestar la llamada “falla cardiaca nutricional”, mediante el aumento de la densidad calórica sin sobrecargar el volumen. Para ello se emplean fórmulas hipercalóricas (≈1 kcal/mL), módulos lipídicos y proteínas de alto valor biológico, lo que contribuye a preservar la masa muscular magra, mejorar la respuesta inmunológica y optimizar la tolerancia quirúrgica.
Las guías y consensos clínicos recomiendan realizar tamizaje nutricional frecuente, idealmente semanal, utilizando indicadores antropométricos como peso/edad e IMC/edad, y derivar tempranamente a Unidades de Nutrición Pediátrica a los pacientes con CC hemodinámicamente significativas. La optimización nutricional preoperatoria se asocia con una reducción del 20–30 % en la morbimortalidad postquirúrgica.
Estudios observacionales han demostrado que los niños con Z-score peso/edad < −2 antes de la cirugía presentan hasta 3.5 veces más riesgo de complicaciones, mientras que el soporte enteral intensivo puede mejorar los percentiles antropométricos en un periodo de 4–6 semanas, impactando positivamente en la evolución clínica.
En conclusión, el manejo nutricional hipercalórico precoz e intensivo constituye la intervención clave para prevenir el deterioro clínico en pacientes con cardiopatías congénitas, al mejorar el estado nutricional, reducir complicaciones y favorecer mejores resultados quirúrgicos y funcionales.
Bibliografía
Joosten KFM, Hulst JM. Malnutrition in pediatric hospital patients: current issues. Nutrition. 2011;27(2):133–137.
Marino LV, Goddard E, Johnson MJ, Davies NJ. Nutritional management of children with congenital heart disease. Nutrients. 2020;12(6):1770.
Ross F, Latham GJ. Nutritional support in infants with congenital heart disease. Pediatr Anesth. 2019;29(5):434–440.