La prevención es un componente esencial para garantizar y recuperar la salud poblacional, ya que permite reducir la incidencia de enfermedades, evitar complicaciones y optimizar recursos sanitarios. Según la OMS (1998), la prevención abarca medidas para impedir la aparición de enfermedades, detener su avance y mitigar sus consecuencias. Se distinguen cuatro niveles:
Prevención primaria: orientada a evitar la enfermedad mediante control de factores de riesgo. Ejemplo: vacunación, educación sanitaria (Colimón, 1978; OMS, 1998).
Prevención secundaria: busca el diagnóstico precoz y tratamiento oportuno. Ejemplo: tamizaje de hipertensión arterial (Vignolo et al., 2011).
Prevención terciaria: enfocada en rehabilitación y reducción de secuelas. Ejemplo: fisioterapia post-fractura (PUCE, 2020).
Prevención cuaternaria: evita intervenciones innecesarias y medicalización excesiva. Ejemplo: limitar procedimientos sin indicación clara (PUCE, 2020).
Estas acciones se aplican en todos los niveles de atención: el primer nivel prioriza promoción y control básico; el segundo, atención especializada; y el tercero, patologías complejas, integrando siempre estrategias preventivas (Vignolo et al., 2011).
Referencias
Colimón, K. (1978). Niveles de Prevención.
Organización Mundial de la Salud (OMS). (1998). Prevención y control de enfermedades.
PUCE Virtual. (2020). Niveles de prevención en salud.
Vignolo, J., Vacarezza, M., Álvarez, C., & Sosa, A. (2011). Niveles de atención, de prevención y atención primaria de la salud. Archivos de Medicina Interna, 33(1), 11-14.