La frase "asociación no es causalidad" es un principio fundamental en epidemiología que advierte sobre la necesidad de diferenciar entre relaciones espurias y vínculos causales genuinos, como lo enfatizó Sir Austin Bradford Hill en sus criterios para evaluar causalidad.
Cinco factores no causales que pueden producir asociaciones aparentes incluyen:
Azar (chance): Una asociación puede surgir por fluctuaciones aleatorias en muestras pequeñas, sin relación real entre variables.
Sesgo (bias): Errores sistemáticos en la selección, medición o clasificación distorsionan la asociación, como el sesgo de información.
Confusión (confounding): Una tercera variable se asocia tanto con la exposición como con el resultado, mezclando el efecto verdadero, por ejemplo, la edad en estudios de dieta y enfermedad.
Causalidad inversa (reverse causation): El resultado influye en la exposición, no al revés, como síntomas preexistentes llevando a cambios en hábitos reportados.
Efecto común (common cause): Ambas variables comparten una causa subyacente no controlada, generando correlación sin causalidad directa.
Justificación
Estos factores explican asociaciones sin causalidad porque violan elementos clave de los criterios de Bradford Hill, como la temporalidad o la exclusión de alternativas plausibles. Hill (1965) argumentó que la fuerza de asociación sola no basta; se deben descartar azar, sesgo y confusión mediante diseños rigurosos y análisis estratificados para inferir causalidad.
Referencias
Hill, A. B. (1965). The environment and disease: Association or causation? Proceedings of the Royal Society of Medicine, 58(5), 295-300. https://doi.org/10.1177/003591576505800503