El tema sobre el rendimiento del accionista nos permite basarnos en distintos modelos, cada uno con sus pros, contras y que evidentemente permiten una validez distinta.
A partir de esta premisa, tenemos el modelo de dividendos descontados el cual si bien es cierto, al basarse en flujos futuros muestra alta coherencia pero depende mucho de presupuestos de crecimiento. La inversa de PER, por su parte es un poco más sencillo, sin embargo, limitado al no considerar ningún tipo de riesgo o crecimiento. El APT, es mucho más extenso ya que aplica en su análisis múltiples factores de riesgo, aunque es algo más complejo su puesta en práctica. El CAPM, es una referencia estándar sirve para estimar el coste del capital propio, relaciona el rendimiento esperado con el riesgo sistemático. En consecuencia, ningún modelo resulta plenamente válido de forma aislada, siendo recomendable su uso conjunto para una estimación más robusta del rendimiento del accionista (Brealey, Myers y Allen, 2014).
Por lo que es necesario al momento de querer utilizar un método, realizar una comparativa que nos permita evaluar también los riesgos que puede implicar el mismo.
Referencias:
Brealey, R. A., Myers, S. C., & Allen, F. (2014). Principios de finanzas corporativas (10.ª ed.). McGraw-Hill.