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El modelo CAPM permite calcular la rentabilidad necesaria de una inversión basándose en su riesgo sistemático, representado por el coeficiente. Este enfoque asume un comportamiento racional del inversionista, quien busca el mejor equilibrio entre rentabilidad y riesgo. La teoría demuestra que existe una relación directa y proporcional entre estas dos variables, convirtiendo al riesgo de mercado en el único componente esencial para valorar un activo. En términos prácticos, esto implica que cuanto mayor sea de una empresa, más alto será el rendimiento que esta deba ofrecer para compensar a sus accionistas. Así también, La evaluación del riesgo es un pilar decisivo en la gestión financiera. De acuerdo con los principios del CAPM, la volatilidad de una cartera se reduce significativamente al integrar activos con correlaciones bajas o negativas, permitiendo que el rendimiento de unos compense las pérdidas de otros. Bajo esta premisa, la diversificación elimina eficazmente el riesgo no sistemático, dejando al riesgo de mercado (o no diversificable) como el único factor determinante para el análisis y la valoración de activos (Reyes & Clavijo, 2023).
Referencias Bibliográficas:
Reyes-Clavijo, M. A., Pinos-Luzuriaga, L. G., Orellana-Osorio, I. F., & Tonon-Ordóñez, L. B. (2023). Modelo de Valoración de Activos Financieros (CAPM) aplicado al sector empresarial de Ecuador. Recuperado en: https://dspace.ups.edu.ec/bitstream/123456789/24755/1/ret_n25_Reyes-Clavijo_Pinos-Luzuriaga_Orellana-Osorio_Tonon-Ordo%C3%B1ez.pdf