Completamente de acuerdo con tu análisis: hoy la evidencia favorece que la nutrición enteral (NE) temprana sea la estrategia de elección cuando el intestino es funcional, y que la nutrición parenteral (NP) precoz rutinaria no debe ser la norma en el paciente crítico pediátrico. Esto está sólidamente alineado con el ensayo PEPaNIC, donde la estrategia de NP tardía (posponerla hasta el día 8) mostró mejores desenlaces clínicos como menor tasa de infecciones y menor estancia en UCI en comparación con NP temprana.
En el paciente pediátrico hospitalizado, ¿la nutrición parenteral sigue siendo una terapia de rescate o debe considerarse una intervención precoz en determinados contextos clínicos?
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