En el paciente pediátrico hospitalizado, ¿la nutrición parenteral sigue siendo una terapia de rescate o debe considerarse una intervención precoz en determinados contextos clínicos?
En el paciente pediátrico hospitalizado, la nutrición parenteral (NP) ha sido considerada históricamente una terapia de rescate, indicada cuando la nutrición enteral (NE) no es posible o está contraindicada. Sin embargo, la evidencia actual sugiere que, si bien la NE sigue siendo la vía de elección cuando el tracto gastrointestinal es funcional, la NP no debe retrasarse de manera injustificada en determinados contextos clínicos de alto riesgo nutricional.
Guías internacionales como las de American Society for Parenteral and Enteral Nutrition
y ESPGHAN/ESPEN coinciden en que la NP debe iniciarse de forma precoz y planificada en pacientes pediátricos críticos o quirúrgicos cuando se prevé que no alcanzarán ≥60% de sus requerimientos por vía enteral en un tiempo razonable (3–5 días en pacientes bien nutridos y 24–48 horas en pacientes con desnutrición previa o alto estrés metabólico). En estos casos, la NP deja de ser una “última opción” y se convierte en una intervención preventiva, orientada a evitar deterioro nutricional, pérdida de masa magra y mayor morbimortalidad.
No obstante, el uso precoz de NP debe ser individualizado, evaluando riesgos como infecciones asociadas a catéter, alteraciones metabólicas y sobrealimentación. La evidencia, como el estudio PEPaNIC, ha mostrado que el inicio indiscriminado de NP en todos los pacientes críticos puede no ser beneficioso; por ello, el criterio clínico y nutricional es fundamental.
En conclusión, en el niño hospitalizado la NP sigue siendo una terapia de rescate en muchos escenarios, pero debe considerarse una intervención precoz y estratégica en pacientes seleccionados con imposibilidad real de NE, alto riesgo nutricional o requerimientos elevados. El enfoque actual no es “enteral versus parenteral”, sino enteral cuando sea posible y parenteral cuando sea necesario, de forma oportuna y segura, siguiendo las recomendaciones de guías internacionales como ASPEN y ESPGHAN.
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