Nutrición enteral vs parenteral en el niño hospitalizado

Nutrición enteral vs parenteral en el niño hospitalizado

de DARLENE MICAELA MELENDRES RODRíGUEZ -
Número de respuestas: 2

Según Koletzko, en el paciente pediátrico hospitalizado, la nutrición parenteral (NP) ha sido históricamente considerada una terapia de rescate, reservada para situaciones en las que la vía enteral no era posible o resultaba insuficiente. Sin embargo, la evidencia actual sugiere que este enfoque debe matizarse, ya que en determinados contextos clínicos la NP debe contemplarse como una intervención precoz y planificada, y no únicamente como último recurso.

Las guías internacionales coinciden en que la nutrición enteral (NE) sigue siendo la vía de elección por sus beneficios sobre la integridad intestinal, la respuesta inmunológica y la reducción de infecciones. No obstante, existen escenarios pediátricos en los que la imposibilidad funcional o estructural del tracto gastrointestinal, así como el alto riesgo de desnutrición, justifican el inicio temprano de NP. Entre ellos destacan: recién nacidos y lactantes con enterocolitis necrosante, síndrome de intestino corto, íleo prolongado, malformaciones intestinales, fallo intestinal, y pacientes críticos con intolerancia persistente a la NE.

La guía ESPEN/ESPGHAN/ESPPR/CSPEN sobre nutrición parenteral pediátrica establece que la NP debe iniciarse de forma precoz cuando se prevé una incapacidad para cubrir más del 60–70 % de los requerimientos nutricionales por vía enteral durante varios días, especialmente en pacientes con alto riesgo nutricional. En estos casos, retrasar la NP puede conducir a déficits energéticos y proteicos acumulativos, con impacto negativo sobre el crecimiento, sobre la función inmunológica y la recuperación clínica.

Por tanto, la NP en pediatría no debe entenderse exclusivamente como terapia de rescate, sino como una herramienta terapéutica estratégica, indicada de forma individualizada, basada en la condición clínica, el estado nutricional previo y la evolución esperada. El enfoque actual promueve una nutrición oportuna, segura y adecuada, priorizando la NE, pero incorporando la NP de manera temprana cuando el contexto clínico lo justifica.

 

Koletzko, B., Goulet, O., Hunt, J., Krohn, K., & Shamir, R. (2005). Guidelines on Paediatric Parenteral Nutrition. Journal of Pediatric Gastroenterology and Nutrition, 41(Suppl 2), S1–S87. https://doi.org/10.1097/01.mpg.0000181841.07090.f4


En respuesta a DARLENE MICAELA MELENDRES RODRíGUEZ

Re: Nutrición enteral vs parenteral en el niño hospitalizado

de TANNYA ROSALIA ESQUIVEL VALENCIA -
Tu argumento está muy bien planteado y coincide con el enfoque moderno: la nutrición parenteral (NP) no debe entenderse como una “terapia tardía automática”, sino como una herramienta estratégica que se indica según función intestinal y riesgo nutricional. Comparto que la nutrición enteral (NE) es la vía de primera elección en el niño hospitalizado por sus efectos sobre la mucosa intestinal, inmunidad y menor riesgo de complicaciones infecciosas.
En respuesta a DARLENE MICAELA MELENDRES RODRíGUEZ

Re: Nutrición enteral vs parenteral en el niño hospitalizado

de MARIA ELISA PANTA VIVAR -
Estimada Darlene

Tu aporte es muy pertinente, y refuerza la importancia de considerar la nutrición parenteral (NP) como una intervención anticipada en pacientes pediátricos con riesgo elevado. En efecto, cuando la vía enteral no logra cubrir más del 60–70 % de las necesidades nutricionales durante varios días, la instauración temprana de NP se convierte en una medida esencial para prevenir déficits acumulativos de energía y proteínas. Estos déficits no solo afectan el crecimiento lineal y ponderal, sino que también comprometen la función inmunológica y retrasan la recuperación clínica.
La guía internacional de ESPGHAN/ESPEN/ESPR/CSPEN (2018) enfatiza que la decisión de iniciar NP debe basarse en una evaluación individualizada del riesgo nutricional y en la previsión de la capacidad de tolerancia enteral. De esta manera, la NP deja de ser un recurso de rescate y se integra como parte de la estrategia terapéutica global, asegurando que el soporte nutricional acompañe de manera efectiva el tratamiento médico.

Referencia
Koletzko, B., Goulet, O., Hunt, J., Krohn, K., & Shamir, R. (Eds.). (2018). ESPGHAN/ESPEN/ESPR/CSPEN guidelines on pediatric parenteral nutrition. Clinical Nutrition, 37(6), 2303–2355