El incremento del Valor Económico Agregado (EVA) se fundamenta estratégicamente en la optimización de la eficiencia operativa y la gestión rigurosa del capital invertido. Según Brigham y Ehrhardt (2016), una de las vías más efectivas consiste en maximizar el beneficio operativo neto después de impuestos (NOPAT) mediante el control de costos y la mejora de márgenes, sin que esto implique una expansión de la base de activos.
Por otro lado, Stewart (1991) sostiene que la racionalización del capital es igualmente crítica; esto implica reducir el capital empleado a través de la liberación de fondos en activos circulantes (como la optimización de inventarios) o la desinversión en activos fijos que no generen un retorno superior a su costo de financiamiento, logrando así que el cargo por capital sea menor y el valor residual aumente.
Complementariamente, la gestión del costo promedio ponderado de capital (WACC) y la reasignación disciplinada de recursos constituyen pilares esenciales para elevar este indicador.
Gitman y Zutter (2016) señalan que una estructura de capital óptima, que aproveche el escudo fiscal de la deuda de manera equilibrada, permite reducir el WACC, bajando así la "valla" de rentabilidad que los proyectos deben superar. Asimismo, la estrategia debe enfocarse en canalizar el flujo de caja hacia unidades de negocio con alto potencial de crecimiento, mientras se eliminan aquellas inversiones cuya rentabilidad sea inferior al costo de oportunidad, asegurando que cada dólar gestionado contribuya genuinamente a la riqueza de los accionistas (Stewart, 1991).
Referencias Bibliográficas
- Brigham, E. F., & Ehrhardt, M. C. (2016). Financial Management: Theory & Practice (15.ª ed.). Cengage Learning.
- Gitman, L. J., & Zutter, C. J. (2016). Principles of Managerial Finance (14.ª ed.). Pearson.
- Stewart, G. B. (1991). The Quest for Value: The EVA management guide. HarperBusiness.