Tu respuesta me parece bastante sólida pues integra de forma coherente los tres componentes del EVA (NOPAT/UAIDI, capital invertido y WACC) y los respalda con autores clave, lo que le da rigor y credibilidad, me gustaría resaltar que además de optimizar costos y estructura de capital, es clave alinear el EVA con la toma de decisiones gerenciales diarias. Es decir, utilizarlo no solo como indicador financiero, sino como criterio para evaluar proyectos, definir incentivos y priorizar inversiones. De esta forma, el EVA se convierte en una herramienta práctica que conecta la estrategia con la operación, evitando decisiones que incrementen la utilidad contable, pero destruyan valor económico. Esto refuerza una cultura organizacional enfocada en la creación de valor sostenible para los accionistas.
Referencia:
Merchán, M. (2015). La gestión financiera en las pequeñas y medianas empresas. Editorial Ecuador.
Referencia:
Merchán, M. (2015). La gestión financiera en las pequeñas y medianas empresas. Editorial Ecuador.