El Valor Económico Agregado (EVA) es un indicador clave para medir la creación de valor en las empresas, ya que incorpora el costo del capital invertido dentro del análisis del desempeño financiero. El EVA se incrementa cuando la rentabilidad generada por la empresa supera el costo de capital promedio ponderado, lo que orienta la gestión financiera hacia la creación de valor sostenible (Merchán Fossati, 2015).
Una estrategia esencial para aumentar el EVA es mejorar la eficiencia operativa, incrementando la utilidad antes de intereses y después de impuestos mediante la reducción de costos, la optimización de procesos y el aumento de la rotación de activos sin requerir nuevas inversiones. Asimismo, resulta clave invertir en proyectos cuya rentabilidad sea superior al costo de capital, garantizando que los beneficios superen el costo de los recursos empleados (Amat, 2007).
La optimización de la estructura de capital permite reducir el costo promedio del financiamiento a través de una adecuada combinación entre deuda y patrimonio y una gestión eficiente del riesgo financiero, fortaleciendo la creación de valor para los accionistas (Rappaport, 2006).
Referencias
Amat, O. (2007). Análisis económico financiero (19.ª ed.). Gestión 2000.
Merchán Fossati, M. (2015). La gestión financiera en las pequeñas y medianas empresas. Editorial Ecuador.
Rappaport, A. (2006). La creación de valor para el accionista. Editorial Deusto.