La utilización de nutrición parenteral actualmente se considera una intervención precoz ya que no se respeta las fases del metabolismo y del paciente, no se permite la utilización correcta de la parte gastrointestinal ya que anteriormente se recomendaba tener periodos de ayuno de forma prolongada produciendo afectaciones en el peso del paciente y por lo tanto en la recuperación del paciente con estancias hospitalarias prolongadas y complicadas, ya que al tener un reposo intestinal prolongando hace que el eje intestino cerebro se afecte produciendo afectaciones a otras partes del cuerpo y no solo en la parte gastrointestinal.
Actualmente se tiene información que el inicio adecuado, pero no tardío de la alimentación reduce morbimortalidad y comorbilidades de pacientes hospitalizados con predominio en la población pediátrica lo que nos hace pensar y aplicar que la nutrición parenteral debe colocarse en casos estrictamente necesarios en los cuales se observe el rechazo de la alimentación enteral por varias ocasiones.
También debemos tener en cuenta la patología de hospitalización del paciente, sus antecedentes nutricionales y su desarrollo ya que tenemos que tratar enfermedades mas no enfermos y confiar que la mejor recuperación de estos pacientes es el inicio adecuado de la alimentación enteral la cual debe predominar en el tratamiento del paciente, de esa forma tendremos niños y adolescente sin complicaciones a futuras y disminución de la recurrencia o ausencia de reingresos hospitalarios.
La NP debe mantenerse hasta que se consiga una adecuada transición a la nutrición enteral y dichos aportes alcancen al menos 2/3 de los requerimientos nutricionales estimados, no debe retirar sin un plan de tratamiento adecuado para evitar complicaciones.