No se recomienda utilizar la albúmina sérica como marcador del estado nutricional en la enfermedad aguda porque sus concentraciones se ven profundamente alteradas por la respuesta inflamatoria y no reflejan de manera fiable las reservas proteico–energéticas del paciente.
En la enfermedad aguda, la albúmina actúa como una proteína de fase aguda negativa. Durante la respuesta inflamatoria sistémica, mediada por citocinas como la interleucina-6 (IL-6), el hígado reduce la síntesis de albúmina y prioriza la producción de proteínas de fase aguda positivas (como proteína C reactiva y fibrinógeno). Como resultado, los niveles séricos de albúmina disminuyen independientemente del estado nutricional real del paciente.
Además, la albúmina posee una vida media larga (aproximadamente 20 días), lo que la hace poco sensible a cambios nutricionales recientes. En contextos agudos, factores no nutricionales como hemodilución, aumento de la permeabilidad capilar, redistribución al espacio extravascular, pérdidas renales o gastrointestinales y disfunción hepática influyen significativamente en sus niveles plasmáticos.
Diversos estudios han demostrado que la hipoalbuminemia en la enfermedad aguda se correlaciona mejor con la gravedad de la inflamación y el pronóstico clínico (morbilidad y mortalidad) que con la desnutrición. Por ello, su uso como marcador nutricional puede conducir a errores diagnósticos, sobreestimando la desnutrición o retrasando intervenciones adecuadas.
Actualmente, las guías clínicas recomiendan evaluar el estado nutricional en pacientes agudos mediante criterios clínicos, antropométricos y funcionales, junto con la valoración del contexto inflamatorio (por ejemplo, usando PCR), y no basarse en proteínas séricas aisladas como la albúmina.
Referencias
Jensen GL, Mirtallo J, Compher C, Dhaliwal R, Forbes A, Grijalba RF, et al. Adult starvation and disease-related malnutrition: A proposal for etiology-based diagnosis in the clinical practice setting from the International Consensus Guideline Committee. JPEN J Parenter Enteral Nutr. 2010;34(2):156–159. doi:10.1177/0148607110361910.
Fuhrman MP, Charney P, Mueller CM. Hepatic proteins and nutrition assessment. J Am Diet Assoc. 2004;104(8):1258–1264. doi:10.1016/j.jada.2004.05.213.
Keller U. Nutritional laboratory markers in malnutrition. J Clin Med. 2019;8(6):775. doi:10.3390/jcm8060775.