Nutrición enteral vs parenteral en el niño hospitalizado

Nutrición enteral vs parenteral en el niño hospitalizado

de ESTEFANI MICHAELLE NIEVE MENDEZ -
Número de respuestas: 1

En el paciente pediátrico hospitalizado, ¿la nutrición parenteral sigue siendo una terapia de rescate o debe considerarse una intervención precoz en determinados contextos clínicos?


En el paciente pediátrico hospitalizado, la nutrición parenteral (NP) ha sido considerada históricamente una terapia de rescate, reservada para situaciones en las que la vía enteral no es posible. Sin embargo, la evidencia actual sugiere que, si bien la nutrición enteral (NE) continúa siendo la vía de elección por sus beneficios fisiológicos, la NP debe entenderse hoy como una intervención terapéutica indicada precozmente en contextos clínicos bien definidos, y no únicamente como último recurso.

Las guías internacionales coinciden en que la NE debe iniciarse de forma temprana siempre que el tracto gastrointestinal sea funcional, ya que preserva la integridad de la mucosa intestinal, reduce el riesgo de infecciones y se asocia a menor morbilidad. No obstante, existen escenarios pediátricos en los que la NP precoz está justificada, como el íleo paralítico, la obstrucción intestinal, el síndrome de intestino corto, la isquemia intestinal, la enterocolitis grave o la imposibilidad de cubrir al menos el 60–80 % de los requerimientos por vía enteral durante varios días.

ESPGHAN y ASPEN destacan que retrasar innecesariamente la NP en niños con alto riesgo nutricional o en estados hipercatabólicos puede favorecer el balance energético negativo, la pérdida de masa magra y un peor pronóstico clínico. En este sentido, la NP no debe concebirse como un fracaso de la NE, sino como una herramienta complementaria dentro de un enfoque individualizado de soporte nutricional.

En conclusión, en el niño hospitalizado la NP sigue siendo una terapia de rescate en términos de indicación, pero no debe retrasarse cuando está claramente indicada. Su uso precoz, basado en criterios clínicos y nutricionales, permite prevenir el deterioro nutricional y optimizar la evolución clínica, especialmente en pacientes críticos o con disfunción gastrointestinal significativa. 

Referencias bibliograficas

Joosten, K. F. M., Embleton, N. D., Yan, W., Senterre, T., & ESPGHAN/ESPEN/ESPR/CSPEN Working Group on Pediatric Parenteral Nutrition. (2018). ESPGHAN/ESPEN/ESPR/CSPEN guidelines on pediatric parenteral nutrition: Energy. Clinical Nutrition, 37(6), 2309–2314. https://doi.org/10.1016/j.clnu.2018.06.944


Mehta, N. M., Skillman, H. E., Irving, S. Y., Coss-Bu, J. A., Vermilyea, S., Farrington, E. A., McKeever, L., Hall, A. M., Goday, P. S., & American Society for Parenteral and Enteral Nutrition. (2017). Guidelines for the provision and assessment of nutrition support therapy in the pediatric critically ill patient. Journal of Parenteral and Enteral Nutrition, 41(5), 706–742. https://doi.org/10.1177/0148607117711387

En respuesta a ESTEFANI MICHAELLE NIEVE MENDEZ

Re: Nutrición enteral vs parenteral en el niño hospitalizado

de MARIA FERNANDA BURAU CARREÑO -
Estimada compañera, gracias por tu aporte.
La nutrición parenteral en pacientes pediátricos ya no se considera exclusivamente una terapia de rescate, pero su uso precoz debe individualizarse según el contexto clínico, priorizando siempre la vía enteral.
Saludos.