¿Más nutrición siempre es mejor? Reflexión crítica sobre el soporte nutricional en el niño críticamente enfermo

¿Más nutrición siempre es mejor? Reflexión crítica sobre el soporte nutricional en el niño críticamente enfermo

de CAROLINA MICHELLE PEñALOZA ORELLANA -
Número de respuestas: 2

1. Relación entre fase metabólica y aporte nutricional

El paciente pediátrico críticamente enfermo atraviesa distintas fases metabólicas durante su evolución en la unidad de cuidados intensivos (UCI), y el aporte nutricional debe adaptarse a cada una de ellas.


a) Fase aguda o de estrés

Se caracteriza por:

Respuesta hipermetabólica mediada por catecolaminas, cortisol y citoquinas proinflamatorias.

Aumento de la gluconeogénesis endógena y resistencia a la insulina.

Incremento del catabolismo proteico muscular.

Durante esta fase, el organismo no es capaz de utilizar eficientemente un aporte calórico elevado, especialmente de carbohidratos y lípidos. La sobrealimentación en este período puede exacerbar alteraciones metabólicas sin revertir el catabolismo.


b) Fase de estabilización y recuperación

Disminuye la respuesta inflamatoria.

Mejora la sensibilidad a la insulina.

Se inicia el anabolismo tisular.

En esta etapa, el aumento progresivo del aporte energético es más seguro y beneficioso. Prescribir calorías elevadas de forma precoz, sin considerar la fase metabólica, aumenta el riesgo de complicaciones metabólicas.


2. Rol de la proteína frente a las calorías

En el paciente crítico pediátrico, la proteína tiene un rol prioritario frente al aporte calórico total. El catabolismo proteico es intenso y sostenido. La masa muscular es fundamental para la función respiratoria, inmunológica y la recuperación. Aun con un adecuado apor te calórico, la síntesis proteica puede estar deprimida en la fase aguda. La evidencia actual sugiere que:

Un aporte proteico adecuado (1.5–3 g/kg/día según edad y condición) es clave para limitar la pérdida de masa magra.

El exceso de calorías no ahorra proteína y puede generar efectos adversos.

Es preferible una estrategia de hipocaloría permisiva con adecuada proteína en fases tempranas del shock o inflamación severa.


3. Riesgos metabólicos de una prescripción inadecuada

La sobrealimentación en el paciente pediátrico críticamente enfermo se asocia a múltiples complicaciones:


a) Hiperglucemia: aumenta el riesgo de infecciones. Se asocia a mayor mortalidad y estancia en UCI. Puede requerir insulina, incrementando el riesgo de hipoglucemia.

b) Aumento de la producción de CO₂: especialmente con exceso de carbohidratos. Dificulta el destete de la ventilación mecánica. Prolonga la dependencia respiratoria.

c) Esteatosis hepática y colestasis: relacionadas con exceso calórico, especialmente por lípidos y glucosa. Más frecuente en nutrición parenteral prolongada.

d) Síndrome de realimentación: hipofosfatemia, hipokalemia, hipomagnesemia. Riesgo aumentado en pacientes desnutridos. Puede provocar falla respiratoria, arritmias y convulsiones.


4. Experiencia clínica

Paciente masculino de 2 años, con sepsis grave secundaria a neumonía, ingresado a UCI pediátrica con ventilación mecánica y shock séptico. En las primeras 48 horas se inicia nutrición parenteral con aporte calórico cercano al 120% del gasto energético estimado. A las 72 horas presenta:

Hiperglucemia persistente (>180 mg/dl).

Aumento de requerimientos ventilatorios.

Elevación de transaminasas.

Tras reevaluación nutricional, se reduce el aporte calórico al 70% del gasto estimado y se optimiza el aporte proteico. En los días siguientes se observa mejor control metabólico, disminución del CO₂ espirado y progresión favorable del destete ventilatorio.

Este caso ilustra cómo la sobrealimentación precoz puede agravar la evolución clínica, mientras que una estrategia ajustada a la fase metabólica mejora los resultados.


Conclusión: La sobrealimentación en el paciente pediátrico críticamente enfermo es perjudicial porque ignora la fisiopatología del estrés metabólico. La nutrición debe ser individualizada, progresiva y centrada en la proteína, evitando el exceso calórico, especialmente en la fase aguda. Un enfoque basado en la fase metabólica y la monitorización estrecha reduce complicaciones y favorece la recuperación.


Bibliografía 

1. Mehta NM, Skillman HE, Irving SY, et al. Guidelines for the provision and assessment of nutrition support therapy in the pediatric critically ill patient. JPEN J Parenter Enteral Nutr. 2017;41(5):706–742.

2. Fivez T, Kerklaan D, Mesotten D, et al. Early versus late parenteral nutrition in critically ill children. N Engl J Med. 2016;374(12):1111–1122.

En respuesta a CAROLINA MICHELLE PEñALOZA ORELLANA

Re: ¿Más nutrición siempre es mejor? Reflexión crítica sobre el soporte nutricional en el niño críticamente enfermo

de EDGAR SEBASTIáN GUZMáN GONZALEZ -
Interesantes definiciones, puedo acotar que:
La respuesta metabólica al estrés en la enfermedad crítica no sigue un patrón lineal y cambia con el tiempo, lo que obliga a ajustar la nutrición según la fase metabólica. Durante la fase aguda o hipercatabólica, la energía proviene principalmente de la producción endógena y el uso de sustratos energéticos es ineficiente; administrar calorías por encima de lo que el organismo puede oxidar no mejora el anabolismo y puede causar desequilibrios energéticos, porque las ecuaciones predictivas sobrestiman los requerimientos reales en hipometabolismo, especialmente en menores de un año, aumentando la probabilidad de sobrealimentación involuntaria. Esto puede resultar en un exceso acumulado de energía sin beneficio metabólico real para el paciente crítico.

Referencias
Mehta NM, Bechard LJ, Cahill N, et al. Nutritional practices and their relationship to clinical outcomes in critically ill children—An international multicenter cohort study. Crit Care Med. 2012;40(7):2204–2211.
En respuesta a CAROLINA MICHELLE PEñALOZA ORELLANA

Re: ¿Más nutrición siempre es mejor? Reflexión crítica sobre el soporte nutricional en el niño críticamente enfermo

de MARIA ELISA PANTA VIVAR -
Estimada Carolina
Tu análisis sobre la relevancia de la proteína en el paciente pediátrico crítico es muy pertinente. En efecto, la evidencia señala que el catabolismo proteico en estas condiciones es tan marcado que un aporte calórico elevado, por sí solo, no logra preservar la masa magra ni mejorar la síntesis proteica. Por el contrario, puede derivar en complicaciones metabólicas como hiperglucemia o sobrecarga lipídica.
La masa muscular cumple un papel esencial no solo en la movilidad, sino también en la función respiratoria y en la respuesta inmunológica, por lo que garantizar un aporte proteico suficiente resulta prioritario. En este sentido, la estrategia de hipocaloría permisiva acompañada de proteína adecuada durante las fases iniciales de inflamación severa o shock representa una práctica respaldada por la literatura, ya que permite limitar el daño catabólico sin añadir un exceso energético difícil de metabolizar.
Coincido contigo en que la individualización del soporte nutricional es clave: más allá de las calorías, lo que realmente impacta en la evolución clínica es el equilibrio entre energía y proteína, ajustado a la edad, condición y fase metabólica del niño.

Referencias
Fivez, T., Kerklaan, D., & Mesotten, D. (2020). Nutrition in critically ill children: State of the art. Clinical Nutrition, 39(1), 11–19. https://doi.org/10.1016/j.clnu.2019.02.031
Mehta, N. M., Skillman, H. E., Irving, S. Y., Coss-Bu, J. A., Vermilyea, S., Farrington, E. A., McKeever, L., Hall, A. M., Goday, P. S., Braunschweig, C., & the American Society for Parenteral and Enteral Nutrition. (2017). Guidelines for the provision and assessment of nutrition support therapy in the pediatric critically ill patient. JPEN Journal of Parenteral and Enteral Nutrition, 41(5), 706–742. https://doi.org/10.1177