En el paciente pediátrico crítico, el soporte nutricional debe ser individualizado, dinámico y basado en la fase metabólica, priorizando la proteína y evitando la sobrealimentación. El objetivo no es “dar más”, sino dar mejor.
En el paciente pediátrico críticamente enfermo, la sobrealimentación puede ser perjudicial si no se considera la fase metabólica. Durante la fase aguda (ebb y flow temprana), el organismo se encuentra en un estado hipercatabólico e inflamatorio, con limitada capacidad para utilizar un aporte energético elevado. En este contexto, un exceso de calorías puede generar complicaciones metabólicas sin mejorar el pronóstico (Mehta et al., 2017).
Por ello, el soporte nutricional debe ser progresivo, reservando el incremento calórico para la fase de recuperación, cuando el metabolismo se orienta al anabolismo (Singer et al., 2019). En cambio, el aporte proteico adecuado es prioritario desde etapas tempranas para limitar la pérdida de masa magra (Hulst & van Goudoever, 2020).
Mehta, N. M., Skillman, H. E., Irving, S. Y., et al. (2017). Guidelines for the Provision and Assessment of Nutrition Support Therapy in the Pediatric Critically Ill Patient. JPEN, 41(5), 706–742. https://doi.org/10.1177/0148607117711387
Singer, P., Blaser, A. R., Berger, M. M., et al. (2019). ESPEN guideline on clinical nutrition in the intensive care unit. Clinical Nutrition, 38(1), 48–79. https://doi.org/10.1016/j.clnu.2018.08.037
Hulst, J. M., & van Goudoever, J. B. (2020). Nutritional support of the critically ill child. Current Opinion in Clinical Nutrition and Metabolic Care, 23(2), 152–158. https://doi.org/10.1016/s0261-5614(03)00033-5