En la Cuarta Revolución Industrial, los sistemas de información están cambiando la forma en que trabajan las empresas y las instituciones. Anteriormente, muchas decisiones se realizaban por experiencia o por intuición. Sin embargo, los sistemas de información están permitiendo usar diferentes tecnologías para recolectar datos, analizarlos y tomar decisiones más rápidas. Permitiendo ahorrar tiempo, reducir errores y mejorar los resultados.
Un ejemplo claro se puede ver en el sector salud. Hoy en día, los hospitales usan sistemas de información para guardar historias clínicas digitales, registrar exámenes y controlar citas médicas. Gracias a esto, los médicos pueden ver la información del paciente en segundos y tomar mejores decisiones. Además, con el análisis de datos, los hospitales pueden detectar enfermedades con anticipación y organizar mejor sus recursos, lo que mejora la atención a los pacientes (Schwab, 2016).
En un entorno digital, es importante entender la diferencia entre dato, información y conocimiento. Un dato es algo simple y sin explicación, como un número o una fecha. La información aparece cuando esos datos se ordenan y tienen sentido, por ejemplo, un reporte que muestra cuántos pacientes llegan al hospital cada mes. El conocimiento es cuando esa información se analiza y se usa para tomar decisiones, como aumentar personal en los meses con más pacientes (Davenport & Prusak, 1998).
Esta diferencia es muy importante para la toma de decisiones. Puesto que, si una organización solo tiene datos en bruto, pero no los analiza o peor aún, no los analiza bien, puede llegar a tomar malas decisiones. En cambio, cuando los datos se convierten en conocimiento, después de un análisis adecuado, las decisiones son más claras, seguras y útiles para el futuro.
Davenport, T. H., & Prusak, L. (1998). Working knowledge: How organizations manage what they know. Harvard Business School Press.
Schwab, K. (2016). The Fourth Industrial Revolution. World Economic Forum.