Buenas tardes el Valor Económico Agregado (EVA) constituye una herramienta fundamental para evaluar si una empresa realmente crea valor para sus accionistas, ya que incorpora explícitamente el costo de oportunidad del capital invertido, superando así las limitaciones de los indicadores financieros tradicionales basados únicamente en resultados contables. Desde esta perspectiva, incrementar el EVA implica actuar estratégicamente sobre sus tres componentes principales: la utilidad operativa después de impuestos, el capital invertido y el costo de capital.
En primer lugar, una estrategia clave para incrementar el EVA consiste en mejorar la utilidad operativa con los activos existentes, priorizando el crecimiento de los ingresos y la eficiencia operativa. Esto puede lograrse mediante el fortalecimiento del modelo de gestión orientado al cliente, la focalización en productos o servicios con mayor margen de contribución y la optimización de precios en función del valor percibido por el mercado. Asimismo, la reducción de costos de producción y gastos operativos, sin afectar la calidad, contribuye directamente a elevar el resultado operativo y, por ende, la creación de valor (Amat, 2007; Ramírez et al., 2012).
En segundo lugar, resulta fundamental optimizar el capital invertido, manteniendo o incrementando las utilidades. La reducción del capital de trabajo, mediante una gestión más eficiente del efectivo, las cuentas por cobrar y los inventarios, permite disminuir los recursos inmovilizados en la operación. De igual manera, la racionalización de activos fijos improductivos y el uso de esquemas como el arrendamiento o la tercerización de procesos no estratégicos contribuyen a mejorar el rendimiento del capital empleado, impactando positivamente el EVA (Merchán, 2015).
Finalmente, una tercera estrategia consiste en reducir el costo promedio ponderado de capital (WACC), siempre dentro de niveles de riesgo aceptables. Esto implica optimizar la estructura financiera, aprovechando fuentes de financiamiento con menores costos, mejorar el perfil crediticio de la empresa y evaluar el uso del apalancamiento financiero cuando el rendimiento de los activos supere el costo de la deuda. La reducción del WACC incrementa el EVA incluso sin cambios en la utilidad operativa, reforzando el enfoque de maximización de la riqueza del accionista (Gitman, 2003; Rappaport, 2006).
En conclusión, el incremento del EVA no depende de una única acción aislada, sino de la combinación coherente de estrategias orientadas a la rentabilidad operativa, la eficiencia en el uso del capital y la optimización del costo de financiamiento. Este enfoque integral permite que las decisiones financieras y estratégicas se alineen con el objetivo central de creación de valor sostenible y supervivencia empresarial en entornos altamente competitivos.
Referencias (APA 7)
Amat, O. (2007). Análisis económico-financiero (19.ª ed.). Gestión 2000.
Gitman, L. J. (2003). Principios de administración financiera. Addison Wesley Longman.
Merchán, M. (2015). La gestión financiera en las pequeñas y medianas empresas. Editorial Ecuador.
Ramírez, C., Carbal, A., & Zambrano, A. (2012). La creación de valor en las empresas: El valor económico agregado (EVA) y el valor de mercado agregado.
Rappaport, A. (2006). La creación de valor para el accionista. Editorial Deusto.
Vilchez, O. (s. f.). Estrategias financieras para el mejoramiento del valor económico agregado. Quipukamayoc.