Incrementar el Valor Económico Agregado (EVA) exige ir más allá de la simple reducción de costos o del aumento de ingresos, ya que su verdadero impacto se logra cuando las decisiones estratégicas se alinean con la creación de valor sostenible. Desde esta perspectiva, una de las estrategias clave sería redefinir la forma en que se asigna el capital, priorizando proyectos que no solo sean rentables en el corto plazo, sino que generen retornos superiores al costo de capital en el tiempo. Esto implica abandonar iniciativas “tradicionales” que consumen recursos sin aportar valor real, aunque históricamente hayan sido aceptadas dentro de la organización.
En cuanto al componente operativo, más que enfocarse únicamente en la eficiencia, resulta estratégico potenciar la calidad de los ingresos, fortaleciendo relaciones con clientes rentables, optimizando el mix de productos y enfocándose en propuestas de valor diferenciadas. De esta manera, el aumento del NOPAT no proviene de medidas aisladas, sino de una mejora estructural del modelo de negocio.
Finalmente, respecto al costo de capital, una estrategia poco explorada es gestionar activamente la percepción de riesgo, tanto interna como externamente. Mejorar la transparencia financiera, fortalecer el gobierno corporativo y mantener una estructura financiera coherente puede reducir el costo de financiamiento sin necesidad de recurrir únicamente al endeudamiento. En conjunto, estas estrategias permiten que el EVA no sea el resultado de ajustes puntuales, sino de una gestión consciente orientada a la creación de valor económico real.