Estimada Sofia, coincido con la idea de que el incremento del EVA no debe abordarse desde acciones aisladas, sino desde una lógica de creación de valor sostenible en el tiempo. Resulta especialmente acertado el énfasis que planteas en la asignación estratégica del capital, ya que muchas organizaciones continúan destinando recursos a proyectos “históricamente aceptados” que no superan el costo de capital, lo que termina erosionando el valor económico aun cuando generen utilidades contables.
Asimismo, considero muy relevante el enfoque sobre la calidad de los ingresos. Potenciar relaciones con clientes rentables y optimizar el mix de productos permite fortalecer el NOPAT de manera estructural, evitando depender exclusivamente de reducciones de costos que, en el largo plazo, pueden afectar la competitividad. En este sentido, la mejora del EVA se convierte en una consecuencia natural de un modelo de negocio más sólido y enfocado en la rentabilidad real.
Por último, el planteamiento sobre la gestión de la percepción de riesgo como mecanismo para reducir el costo de capital aporta una visión estratégica poco discutida. La transparencia financiera, el fortalecimiento del gobierno corporativo y la coherencia en la estructura financiera no solo facilitan el acceso a mejores condiciones de financiamiento, sino que también refuerzan la confianza de los inversionistas. En conjunto, estas acciones confirman que el EVA debe entenderse como un indicador de gestión integral, alineado con decisiones estratégicas que promuevan valor económico genuino y sostenible.
Referencias:
Stewart, G. B. (1991). The Quest for Value: A Guide for Senior Managers. Harper Business.
Brigham, E. F., & Ehrhardt, M. C. (2020). Financial Management: Theory and Practice (16th ed.). Cengage Learning.
Asimismo, considero muy relevante el enfoque sobre la calidad de los ingresos. Potenciar relaciones con clientes rentables y optimizar el mix de productos permite fortalecer el NOPAT de manera estructural, evitando depender exclusivamente de reducciones de costos que, en el largo plazo, pueden afectar la competitividad. En este sentido, la mejora del EVA se convierte en una consecuencia natural de un modelo de negocio más sólido y enfocado en la rentabilidad real.
Por último, el planteamiento sobre la gestión de la percepción de riesgo como mecanismo para reducir el costo de capital aporta una visión estratégica poco discutida. La transparencia financiera, el fortalecimiento del gobierno corporativo y la coherencia en la estructura financiera no solo facilitan el acceso a mejores condiciones de financiamiento, sino que también refuerzan la confianza de los inversionistas. En conjunto, estas acciones confirman que el EVA debe entenderse como un indicador de gestión integral, alineado con decisiones estratégicas que promuevan valor económico genuino y sostenible.
Referencias:
Stewart, G. B. (1991). The Quest for Value: A Guide for Senior Managers. Harper Business.
Brigham, E. F., & Ehrhardt, M. C. (2020). Financial Management: Theory and Practice (16th ed.). Cengage Learning.