Los escenarios financieros son narrativas o combinaciones de supuestos sobre cómo podría evolucionar el futuro, mientras que las simulaciones son modelos matemáticos que usan esos supuestos y distribuciones de probabilidad para generar múltiples resultados posibles y evaluar el impacto de la incertidumbre en las decisiones financieras, ambos son herramientas cruciales para entornos volátiles, como la viabilidad de un proyecto o anticipar riesgos en costos reales.
Es recomendable aplicar escenarios y simulaciones financieras siempre que haya incertidumbre sobre el futuro, permitiendo tomar decisiones informadas en grandes inversiones, cambios en el mercado, planificación presupuestaria o para preparar proyecciones para inversionistas y bancos; explorando diferentes futuros: optimistas, pesimistas y probables.
No es recomendable aplicar escenarios y simulaciones financieras cuando no hay datos confiables ya que los modelos son demasiados complejos para la capacidad del equipo de las empresas que opera en un entorno extremadamente estable y predecible, o si el costo supera el beneficio potencial, especialmente en microempresas o situaciones sin variables inciertas significativas, siendo más crítico enfocarse en control básico y estados financieros sólidos.
Referencia:
Besley, S., & Brigham, E. (2016). Finanzas corporativas. Cengage Learning
Estupiñán, R. (2020). Análisis Financiero y de Gestión