En la actualidad, el uso de escenarios y simulaciones se ha convertido en una herramienta clave para la generación de valor a nivel financiero ya que nos permite analizar cambios, y poder anticipar el impacto de distintas decisiones que se pueden dar internas o externas.
A partir de esto, en el caso de escenarios consiste en construir diferentes situaciones posibles, que las podemos definir desde lo más optimista a la pesimista, en el cual vamos a cambiar las variables críticas que pueden afectar a la toma de alguna decisión empresarial; a su vez, las simulaciones combinan fórmulas matemáticas para generar combinaciones mediante métodos probabilísticos, proporcionando una visión más completa del riesgo y rentabilidad que estamos deseando obtener.
Como señalan Brealey, Myers y Allen (2015), el análisis de escenarios ayuda a los directivos a comprender cómo los cambios en las variables clave afectan los flujos de caja futuros y, por ende, el valor de la empresa, fortaleciendo la calidad de las decisiones financieras.
Principalmente su uso radica en situaciones donde exista alta incertidumbre, como decisiones sobre endeudamiento, proyectos de inversión, planificación financiera, entre otros casos, en los cuales nos permitan estas herramientas nos permitan evaluar riesgos y prevenir posibles contingencias.
Su uso no es rentable, en los cuales de acuerdo a su complejidad, puede resultar en costos elevados para la empresa, además en situaciones donde no se conoce de manera integral la información para utilizar la herramienta, ya que podríamos más bien obtener información poco confiable, que altere los resultados y la creación de valor para la empresa.
Referencia:
Brealey, R. A., Myers, S. C., & Allen, F. (2015). Principios de finanzas corporativas (11.ª ed.). McGraw-Hill Educación.