En enfermedad aguda (y más aún en UCI), no debemos usar la albúmina como marcador nutricional porque su concentración sérica refleja sobre todo inflamación, gravedad y cambios de distribución de líquidos, más que la ingesta o el “estado proteico” corporal.
Primero, la albúmina es una proteína de fase aguda negativa: durante el estrés inflamatorio, el hígado disminuye su síntesis y prioriza otras proteínas (p. ej., reactantes de fase aguda). Por eso, aunque el paciente reciba nutrición adecuada, la albúmina puede permanecer baja mientras exista inflamación activa. De hecho, las guías señalan explícitamente que albúmina y prealbúmina no son buenos marcadores del estado nutricional, y que los valores bajos suelen ser una respuesta a inflamación y un marcador de severidad, no de “desnutrición” en sí.¹–³
Segundo, la albúmina cae por mecanismos no nutricionales muy frecuentes en enfermedad crítica: aumento de permeabilidad capilar y fuga al espacio extravascular, hemodilución por fluidoterapia, y pérdidas (renales o gastrointestinales), además de alteración por función hepática. Todo esto hace que tenga baja especificidad y sensibilidad para diagnóstico nutricional en fase aguda.¹,²
Tercero, por su vida media larga (~20 días), la albúmina no cambia de forma útil para “monitorizar” respuesta a una intervención nutricional a corto plazo; cuando varía en agudo suele ser por inflamación o líquidos, no por cambios reales de masa muscular o reservas proteicas.²,³
Entonces, ¿qué usar en lugar de albúmina? En paciente crítico pediátrico es más válido un enfoque multimodal: historia de ingesta y pérdida ponderal, antropometría (peso/talla, z-scores, MUAC), examen físico dirigido, balance nitrogenado cuando aplica, y seguimiento funcional/clinico; y, si se usan proteínas viscerales, interpretarlas solo junto a marcadores inflamatorios (p. ej., PCR) y contexto hemodinámico. Las guías pediátricas y posiciones de sociedades de nutrición clínica recomiendan precisamente valorar nutrición con criterios clínicos y evolución, no con albúmina aislada.¹–³
Referencias
Singer P, Blaser AR, Berger MM, Alhazzani W, Calder PC, Casaer MP, et al. ESPEN guideline on clinical nutrition in the intensive care unit. Clin Nutr. 2019;38(1):48-79.
Mehta NM, Skillman HE, Irving SY, Coss-Bu JA, Vermilyea S, Farrington EA, et al. Guidelines for the Provision and Assessment of Nutrition Support Therapy in the Pediatric Critically Ill Patient: SCCM and ASPEN. JPEN J Parenter Enteral Nutr. 2017;41(5):706-742. doi:10.1177/0148607117711387.
Evans DC, Corkins MR, Malone A, Miller S, Mogensen KM, Guenter P, et al. The Use of Visceral Proteins as Nutrition Markers: An ASPEN Position Paper. Nutr Clin Pract. 2021;36(1):22-28. doi:10.1002/ncp.10588.