Cuando una persona se integra por primera vez a una organización, las semanas iniciales son determinantes para lograr una buena adaptación y para que perciba el respaldo de la empresa. Brindarle la información, la capacitación y los conocimientos necesarios para que desempeñe sus funciones con un alto nivel de desempeño es clave. No obstante, este proceso debe ser organizado y comprensible, evitando saturar al nuevo integrante con demasiada información al mismo tiempo. (Cursalab, 2020)
La inducción son todos aquellos esfuerzos que se realizan para orientar a los empleados durante sus primeros días en la empresa; este es un proceso mucho más general e informativo y, además, se lleva a cabo a través de actividades a corto plazo. Una inducción tiene como principal objetivo informar a los colaboradores acerca de los reglamentos y lineamientos generales de la empresa, introducirlo a la cultura organizacional, ayudarlo a sentirse bienvenido, buscar disminuir la rotación del personal y brindarle ciertos conocimientos y herramientas para que pueda ser independiente y pueda integrarse a su nuevo puesto de trabajo. (Perez, 2018)
Por su parte las acciones de retención son aquellas prácticas administrativas orientadas a “no dejar ir” a individuos ubicados en cargos claves dentro de la empresa. Lejos de convertirse en acciones que busquen “hacer sentir bien” a los empleados lo que está en juego es la permanencia de ese factor diferenciador que se expresa en el legado histórico de aprendizaje, materializado en el saber que las personas tienen y que configura lo que algunos denominan el nuevo recurso económico básico, “el conocimiento” (Gonzales Miranda, 2009)
En conclusión, tanto el plan de inducción como el plan de retención son elementos esenciales en la gestión del talento humano, pero es la retención la que ejerce una influencia más significativa en la estabilidad y proyección de la organización a largo plazo. La inducción resulta clave porque define la primera experiencia del colaborador, facilita su adaptación y promueve una integración adecuada; no obstante, su alcance es inicial y necesita continuidad. En cambio, la retención se orienta a sostener en el tiempo la motivación, el compromiso y el sentido de pertenencia, lo que contribuye a disminuir la rotación y a conservar el conocimiento institucional. Por ello, puede decirse que la inducción inicia una relación laboral favorable, mientras que la retención es la que la consolida y la mantiene en el tiempo.
Bibliografía
Cursalab. (10 de Octubre de 2020). Beneficios de un programa de inducción en el trabajo. Obtenido de Beneficios de un programa de inducción en el trabajo: https://cursalab.io/blog/beneficios-programa-induccion-en-el-trabajo/
Gonzales Miranda, D. R. (2009). Estrategias de retención del personal. Una reflexión sobre su efectividad y alcances. Revista Universidad EAFIT vol. 45, núm. 156, octubre-diciembre, pp. 45-72.
Perez, O. (24 de Enero de 2018). ¿Cuál es la diferencia entre el onboarding y la inducción? Obtenido de ¿Cuál es la diferencia entre el onboarding y la inducción?: https://blog.peoplenext.com/cual-es-la-diferencia-entre-el-onboarding-y-la-induccion