Desde su experiencia o perspectiva, ¿qué competencias técnicas y atributos personales influyen directamente en la calidad de una auditoría de primera parte?
Las competencias y cualidades que influyen en la calidad de una auditoría de primera parte pueden agruparse en dos grandes ejes, de acuerdo con la norma ISO 19011:2018: las competencias técnicas y los atributos personales del auditor.
1. Competencias técnicas
Para realizar una auditoría efectiva, el auditor debe contar con un buen conocimiento de la norma ISO 9001:2015 y de los criterios que se evalúan, ya que esto le permite identificar con claridad cuándo un proceso cumple con lo establecido y cuándo existe una brecha. Asimismo, es fundamental que comprenda el contexto de la organización, incluyendo su estructura, sus procesos y la normativa propia del sector salud, como el marco regulatorio del Ministerio de Salud Pública. Esta comprensión ayuda a que los hallazgos sean coherentes con la realidad institucional y realmente útiles.
De igual manera, el manejo adecuado de las técnicas de auditoría resulta clave. Saber seleccionar muestras, formular preguntas claras durante las entrevistas y revisar correctamente la documentación permite sustentar los hallazgos con evidencias objetivas y confiables.
2. Atributos personales
Además del conocimiento técnico, el auditor debe demostrar cualidades personales que fortalezcan el proceso de auditoría. La integridad y la ética son esenciales para actuar con transparencia y responsabilidad, garantizando que los resultados reflejen fielmente la situación evaluada. La mentalidad abierta permite escuchar diferentes puntos de vista y adaptarse a las particularidades de cada proceso o área auditada.
La perseverancia y el enfoque en los objetivos ayudan al auditor a mantener la objetividad, incluso en situaciones complejas o cuando existe resistencia por parte del personal. A esto se suman las habilidades de comunicación, que son fundamentales para expresar los hallazgos de manera clara y respetuosa, favoreciendo la comprensión y evitando actitudes defensivas.
Desde esta perspectiva, una auditoría de primera parte de calidad no se limita a identificar incumplimientos. Su verdadero valor radica en la capacidad del auditor para aportar al mejoramiento continuo. Cuando el auditor combina conocimientos técnicos con una actitud profesional, respetuosa y empática, la auditoría deja de percibirse como un mecanismo de control y se convierte en una herramienta que impulsa el aprendizaje y el fortalecimiento de la organización.
REFERENCIA
Organización Internacional de Normalización (ISO). (2018). Directrices para la auditoría de los sistemas de gestión (ISO 19011:2018)