Coincido con lo que menciona Morillo, M (2025) acerca de los mecanismos propuestos para asegurar la mejora continua de los auditores internos, dado que la capacitación permanente y la evaluación sistemática del desempeño constituyen elementos esenciales para mantener la competencia y credibilidad del proceso de auditoría. La ISO 190011 recalca la importancia de que los auditores desarrollen y mantengan sus competencias mediante formación continua, experiencia práctica y retroalimentación estructurada lo cual impacta directamente en la calidad de los resultados de la auditoría (International Organization for Standardization [ISO], 2018).
De la misma manera, la rotación de auditores y la realización de auditorías cruzadas representan una practica eficaz para reducir sesgos, fortalecer la objetividad y ampliar la compresión de los procesos organizacionales. Dichas acciones favorecen el aprendizaje organizacional y se alinean con el enfoque de mejora continua, promoviendo una visión más integral del sistema de gestión (Zairi, 2019).
Por otra parte, la participación en auditorías externas, comunidades de práctica y actividades de benchmarking complementa el desarrollo del auditor, al permitir la comparación de prácticas internas con referentes externos y estándares internacionales. Este enfoque coincide con los principios de mejora continua planteados por Deming, quien destaca que el aprendizaje constante es un factor clave para el desempeño sostenible de las organizaciones (Deming, 2000).
En conclusión, los mecanismos expuestos se encuentran sólidamente alineados con los lineamientos de la ISO 19011 y ayudan a consolidar una cultura de mejora continua
Bibliografía:
• Deming, W. E. (2000). Out of the crisis. MIT Press.
• International Organization for Standardization. (2018). ISO 19011:2018 Guidelines for auditing management systems. ISO.
• Zairi, M. (2019). Continuous improvement through auditing. The TQM Journal, 31(3), 345–360.
De la misma manera, la rotación de auditores y la realización de auditorías cruzadas representan una practica eficaz para reducir sesgos, fortalecer la objetividad y ampliar la compresión de los procesos organizacionales. Dichas acciones favorecen el aprendizaje organizacional y se alinean con el enfoque de mejora continua, promoviendo una visión más integral del sistema de gestión (Zairi, 2019).
Por otra parte, la participación en auditorías externas, comunidades de práctica y actividades de benchmarking complementa el desarrollo del auditor, al permitir la comparación de prácticas internas con referentes externos y estándares internacionales. Este enfoque coincide con los principios de mejora continua planteados por Deming, quien destaca que el aprendizaje constante es un factor clave para el desempeño sostenible de las organizaciones (Deming, 2000).
En conclusión, los mecanismos expuestos se encuentran sólidamente alineados con los lineamientos de la ISO 19011 y ayudan a consolidar una cultura de mejora continua
Bibliografía:
• Deming, W. E. (2000). Out of the crisis. MIT Press.
• International Organization for Standardization. (2018). ISO 19011:2018 Guidelines for auditing management systems. ISO.
• Zairi, M. (2019). Continuous improvement through auditing. The TQM Journal, 31(3), 345–360.