Excelente reflexión. Coincido plenamente con tu análisis, especialmente en la urgencia de abandonar la visión del trabajador como un simple medio de producción para reconocerlo como un sujeto con dignidad. Para complementar tu postura, me gustaría añadir un par de puntos sobre los retos de aplicar esta visión ético-antropológica en la realidad empresarial actual. En primer lugar, existe el riesgo del "maquillaje semántico". Como bien señalas, llamar a las personas "talento humano" en lugar de "recursos humanos" es el paso correcto a nivel conceptual; sin embargo, el gran reto ético para las organizaciones es que esto no se quede solo en un cambio de nombre. Si a un colaborador se le llama talento pero se le sigue midiendo, controlando y desechando bajo lógicas utilitaristas, la empresa cae en una contradicción ética. Por otro lado, tu crítica al término "capital humano" es muy acertada.
Finalmente, respecto al desarrollo humano integral, estoy totalmente de acuerdo en que es clave. Una empresa verdaderamente ética entiende que el florecimiento de su gente no es solo una estrategia para mejorar el desempeño o la rentabilidad, sino un fin en sí mismo. Cuando la persona crece en todas sus dimensiones, el compromiso organizacional es una consecuencia natural, no una imposición. Nuevamente, gran aporte. Nos deja claro que poner a la persona en el centro exige más que buenas intenciones; requiere transformar la cultura de raíz.
Referencias
Chiavenato, I. (2009). Gestión del talento humano (3.ª ed.). McGraw-Hill.
Finalmente, respecto al desarrollo humano integral, estoy totalmente de acuerdo en que es clave. Una empresa verdaderamente ética entiende que el florecimiento de su gente no es solo una estrategia para mejorar el desempeño o la rentabilidad, sino un fin en sí mismo. Cuando la persona crece en todas sus dimensiones, el compromiso organizacional es una consecuencia natural, no una imposición. Nuevamente, gran aporte. Nos deja claro que poner a la persona en el centro exige más que buenas intenciones; requiere transformar la cultura de raíz.
Referencias
Chiavenato, I. (2009). Gestión del talento humano (3.ª ed.). McGraw-Hill.