El planteamiento transdiagnóstico en salud mental propone intervenir sobre procesos psicológicos comunes a diferentes trastornos, en lugar de centrarse exclusivamente en categorías diagnósticas específicas. Entre sus principales ventajas se destaca la posibilidad de abordar mecanismos compartidos —como la desregulación emocional, la evitación experiencial o ciertos sesgos cognitivos— lo que favorece intervenciones más integrales y flexibles (Harvey et al., 2004). Asimismo, resulta especialmente útil frente a la alta comorbilidad clínica, permitiendo trabajar factores nucleares sin fragmentar el tratamiento en múltiples protocolos (Barlow et al., 2017). Este enfoque también optimiza recursos terapéuticos y facilita la prevención e intervención temprana al focalizar en vulnerabilidades transversales (Dalgleish et al., 2020). En síntesis, el modelo transdiagnóstico amplía la comprensión dimensional del sufrimiento psíquico y contribuye a prácticas clínicas más eficientes y contextualizadas.
Fuente Bibliográfica
Barlow, D. H., et al. (2017). Clinical Psychological Science, 5(3), 344–365.
Dalgleish, T., et al. (2020). Journal of Consulting and Clinical Psychology, 88(3), 179–195.
Harvey, A. G., et al. (2004). Cognitive Behavioural Processes Across Psychological Disorders. Oxford University Press.