El plan estratégico define metas como crecimiento, innovación o liderazgo en costos. Sin embargo, quienes ejecutan esas metas son los colaboradores. Según Michael Porter, la ventaja competitiva surge de cómo la empresa organiza y gestiona sus actividades. Estas actividades dependen directamente del capital humano.
Por ello, si la organización define una estrategia de expansión, pero no planifica la contratación, capacitación o liderazgo necesarios, la estrategia fracasa en su implementación.
La teoría basada en recursos sostiene que los recursos valiosos, raros e inimitables generan ventaja sostenible. Jay Barney afirma que los recursos internos, incluido el talento humano pueden convertirse en ventajas competitivas si están estratégicamente gestionados. Por tanto, la planeación de Talento Humano, permite:
· Identificar competencias clave.
· Desarrollar habilidades estratégicas.
· Retener talento crítico.
· Diseñar estructuras organizativas coherentes con la estrategia.
La integración entre Planificación Estratégica y Talento Humano contribuye a:
· Mayor productividad.
· Reducción de rotación.
· Mejor clima organizacional.
· Cumplimiento de objetivos financieros.
· Mayor compromiso del personal.
En cambio, cuando ambas planeaciones están integradas, la organización actúa como un sistema coherente orientado a resultados. Se debe entrelazar la planeación de Recursos Humanos con la planeación estratégica porque las personas son el medio a través del cual se ejecuta la estrategia. Sin talento alineado, la estrategia queda solo en el papel. La integración permite convertir los objetivos organizacionales en acciones concretas sostenibles en el tiempo.
Bibliografía
· Barney, J. (1991). Recursos empresariales y ventaja competitiva sostenida. Journal of Management, 17(1), 99–120.
· Porter, M. E. (2010). Ventaja competitiva: Creación y sostenimiento de un desempeño superior. Grupo Editorial Patria. (Obra original publicada en 1985)