Me parece interesante el análisis que plantea Adriana Calderón, porque logra situar la ISO 7101 no solo como una norma técnica, sino como un marco transformador que exige coherencia entre gobernanza, procesos y cultura organizacional.
Coincido en que la atención centrada en la persona no puede entenderse como una intervención puntual, sino como un principio transversal del sistema de gestión de calidad.
En este sentido, la literatura reciente respalda esta visión al señalar que los modelos contemporáneos de calidad deben integrar de forma estructural la experiencia del paciente dentro de los sistemas de evaluación del desempeño (Santana et al., 2020).
Otro aspecto que considero valioso en su aporte es la referencia a la transformación cultural y al liderazgo ético. Diversos estudios recientes subrayan que la sostenibilidad del enfoque centrado en la persona depende en gran medida del compromiso del liderazgo y de la consolidación de culturas organizacionales basadas en el respeto, la transparencia y el aprendizaje continuo (McCormack & McCance, 2021).
Desde mi perspectiva, esto implica que la ISO 7101 debe entenderse como una herramienta estratégica que impulsa cambios conductuales y éticos en los equipos de salud, más allá del mero cumplimiento documental.
Finalmente, considero que la calidad en salud, bajo el marco de la ISO 7101, se redefine en términos de generación de valor desde la perspectiva del paciente.
BIBLIOGRAFÍA:
McCormack, B., & McCance, T. (2021). The person-centred practice framework. International Practice Development Journal, 11(1), 1-14.
Santana, M. J., Manalili, K., Jolley, R. J., Zelinsky, S., Quan, H., & Lu, M. (2020). How to practice person-centred care: A conceptual framework. Health Expectations, 23(5), 1016-1023.