El planteamiento transdiagnóstico en los cuidados en salud mental ofrece ventajas importantes, ya que permite comprender los trastornos a partir de procesos psicológicos comunes que atraviesan distintos cuadros clínicos, en lugar de centrarse únicamente en categorías diagnósticas rígidas. Esto facilita intervenciones más integradoras y menos fragmentadas, especialmente en contextos donde la comorbilidad es frecuente. Además, al enfocarse en mecanismos compartidos que mantienen el malestar, el abordaje terapéutico se vuelve más flexible y adaptable a las necesidades reales del paciente, favoreciendo una atención más personalizada y coherente con la complejidad del sufrimiento psicológico (González Pando et al., 2018).
Referencia:
González Pando, D., Cernuda Martínez, J. A., Alonso Pérez, F., Beltrán García, P., & Aparicio Basauri, V. (2018). Transdiagnóstico: origen e implicaciones en los cuidados de salud mental. Revista de la Asociación Española de Neuropsiquiatría, 38(133), 145-166.