Pregunta 4.

Pregunta 4.

de JOSé OMAR ORDOñEZ LOOR -
Número de respuestas: 1

¿Qué cambios estructurales y culturales deben impulsarse en una organización de salud para cumplir con los requisitos de atención centrada en la persona de la ISO 7101?

 La ISO 7101 requiere que las entidades sanitarias apliquen un enfoque de atención centrada en el individuo, lo cual supone promover transformaciones culturales y estructurales. Para reforzar la gobernanza institucional en lo que respecta a lo estructural, es fundamental enfocarse en la experiencia del paciente y añadir indicadores de satisfacción, seguridad y resultados clínicos a la planificación estratégica. El liderazgo activo en la calidad del servicio debe ser asumido por la alta dirección, asegurando así tanto la gestión de riesgos como un progreso constante.

Es necesario también que los procesos asistenciales sean rediseñados para ajustarse a las necesidades de cada individuo, fomentando la colaboración interdisciplinaria, suprimiendo obstáculos administrativos innecesarios y garantizando que el cuidado se mantenga desde que el paciente ingresa hasta su seguimiento. Es crucial, además, establecer sistemas de evaluación y medición que incorporen auditorías clínicas, análisis de datos y mecanismos de retroalimentación para ser capaces de tomar decisiones fundamentadas en evidencia.

La organización tiene que promover, en el ámbito de la cultura, una cultura de dignidad, respeto y trato humanizado, en la cual el consentimiento informado, la comunicación clara y la consideración de la diversidad sean costumbres comunes. Fomentar que el paciente participe activamente en la toma de decisiones acerca de su tratamiento y reforzar la educación para el autocuidado es fundamental para impulsar su empoderamiento. Asimismo, es necesario un liderazgo transformacional que fomente una cultura de seguridad no punitiva, en la cual se considere el reporte de sucesos adversos como una oportunidad para aprender.

Por último, el crecimiento del talento humano a través de una formación constante en gestión de riesgos, comunicación y ética ayudará a armonizar las habilidades del personal con los principios de una atención que esté realmente centrada en la persona. En suma, estas transformaciones estructurales y culturales facilitan que la organización no solo satisfaga los requerimientos de la norma, sino que cambie su modelo de atención a uno más humano, seguro y participativo.

Pregunta para el debate

¿Hasta qué punto una organización de salud puede considerarse verdaderamente alineada con la ISO 7101 si cumple con los requisitos documentales, pero no ha logrado transformar su cultura interna hacia una atención realmente centrada en la persona?

Referencias bibliográficas

 International Organization for Standardization (ISO). (2023). ISO 7101:2023 Healthcare organization management — Management systems for quality in healthcare organizations — Requirements. Ginebra: ISO.

 World Health Organization. (2016). Framework on integrated, people-centred health services. Ginebra: WHO.

 World Health Organization. (2021). Global patient safety action plan 2021–2030: Towards eliminating avoidable harm in health care. Ginebra: WHO.

 


En respuesta a JOSé OMAR ORDOñEZ LOOR

Re: Pregunta 4.

de ANGIE BEATRIZ CEDEñO MERA -
En base a la pregunta y a la interacción del compañero Josmar, considero pertinente profundizar el debate sobre si el cumplimiento de los requisitos de la ISO 7101 , norma emitida por la Organización Internacional de Normalización (ISO) puede considerarse suficiente cuando la organización aún no evidencia una transformación real de su cultura hacia una atención centrada en la persona. Para cumplir de forma efectiva con los requisitos de atención centrada en la persona establecidos en la ISO 7101, emitida por la Organización Internacional de Normalización (ISO), las organizaciones de salud deben impulsar cambios integrales tanto en su estructura organizacional como en su cultura institucional.
Desde el ámbito estructural, es indispensable fortalecer la gobernanza clínica y administrativa incorporando de manera explícita la experiencia del paciente como eje de la planificación estratégica. Esto implica integrar indicadores de calidad percibida, seguridad del paciente y resultados clínicos en los sistemas de gestión, así como asegurar que la alta dirección lidere activamente la mejora continua y la gestión de riesgos. De igual forma, resulta necesario reorganizar los procesos asistenciales para que respondan a las necesidades particulares de cada persona, promoviendo el trabajo colaborativo entre disciplinas, reduciendo trámites que no aportan valor y garantizando la continuidad del cuidado desde el ingreso hasta el seguimiento posterior.
Asimismo, la organización debe disponer de sistemas sólidos de evaluación y monitoreo, que incluyan auditorías clínicas, análisis sistemático de información y mecanismos formales de retroalimentación, de modo que las decisiones institucionales se sustenten en evidencia y en resultados reales de la atención.
En cuanto al componente cultural, se requiere consolidar un entorno basado en el respeto, la dignidad y el trato humanizado. Para ello, la comunicación clara, el consentimiento informado y la atención a la diversidad cultural y social deben formar parte de la práctica cotidiana. Es igualmente relevante promover la participación activa de las personas en las decisiones sobre su propio cuidado, fortaleciendo su capacidad de autocuidado y su corresponsabilidad en los procesos terapéuticos. Otro elemento clave es el desarrollo de un liderazgo orientado al cambio, que impulse una cultura de seguridad no punitiva, en la cual el reporte de eventos adversos sea comprendido como una herramienta para el aprendizaje organizacional y la prevención de futuros riesgos.
Finalmente, el fortalecimiento del talento humano mediante programas permanentes de formación en comunicación, ética, gestión de riesgos y atención centrada en la persona permite alinear las competencias del personal con el nuevo modelo asistencial. En conjunto, estas transformaciones estructurales y culturales posibilitan que la organización evolucione hacia un sistema de atención más seguro, humano, participativo y coherente con los principios de la ISO 7101.

BIBLIOGRAFIA:
BSI Group. (2025). ISO 7101: A global standard for high-quality healthcare. Recuperado de https://www.bsigroup.com/es-CR/insights-and-media/insights/blogs/iso-7101-a-global-standard-for-high-quality-healthcare/